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lunes, 11 de noviembre de 2013

La historia más bella del mundo


Este hombre que busca el billete para pagar su carajillo está a punto de desmayarse. Cae al suelo desvalido, la mujer se levanta, alarmada, para ayudarle. El hombre no responde, llaman a una ambulancia, suben al hombre a la camilla. La mujer no lo piensa, sube a la ambulancia con él. El hombre ha vuelto en sí y la mira tras la mascarilla de oxígeno con unos ojos pequeños y vidriosos. La mujer esquiva su mirada y piensa que, total, no hay nadie esperándola en casa. Su marido, en paro, era quien cuidaba de la casa, permanecía allí solo todo el día, le decía. Pero ella, ausente en su turno doble de limpiadora de oficinas, no se enteraba de lo que parecía inevitable. Así que un día dejaron de esperarla.

Llegan al hospital, los reciben, la dejan esperando en una salita. La mujer espera, por qué no. Sale un médico a informarla, como si fuera algún pariente. "Su padre está bien, un chichón de la caída, pero dígale que deje el alcohol y que se tome sus pastillas". El hombre entra empujado en una silla de ruedas. "Aquí está su hija, Simón". Esta vez sí se miran. Cogen un taxi. "Gracias por no decir que no soy tu padre". Es viudo desde hace cuatro meses, tampoco le espera nadie en casa, no tiene hijos, nunca llegaron. Él y su mujer se preguntaban si sería mejor así, con la de disgustos que dan. "Me llamo Esther". "Pero tutéame, mujer". "Es que podría ser mi padre". "Por eso mismo".

Texto: Rafael Maldonado
Foto: Salvador Altimir

miércoles, 5 de junio de 2013

De viaje por la infancia

Ya comenté en una vieja entrada que el pasado era un país extranjero, que funcionaba bajo distintos presupuestos a los del que lo visita. No hace mucho tuve una visión alternativa de este fenómeno durante un pequeño viaje en bici que, al coincidir con la Semana Santa, no sólo me llevó a otros lugares sino que me hizo visitar, como turista, mi propia infancia.

Y es que no hay modo más preciso de describir el impacto de verme envuelto, tres días consecutivos, en las procesiones de Semana Santa de tres poblaciones de diferente tamaño tras llevar más de tres décadas -desde que era un niño- sin asistir a ninguna de ellas ¿Cómo no calificar de impactante ver a medio pueblo disfrazado, pues disfraz es el vestido de nazareno para quien el descreimiento y la distancia han desnudado al hecho religioso de toda su trascendencia? Ver al conjunto de autoridades cerrando las procesiones, tal y como han debido de hacer durante siglos, le retrotrae a uno a tiempos menos masificados y más directos.


Reconozco que había perdido totalmente la conciencia de la repercusión popular de estos eventos, que parecen mover a toda la población pese a que se centran en un asunto que a su mayoría, en realidad, ya ni les va ni les viene. Tengo que confesar que sí vi gente poco involucrada: un grupo de chiquillos inmigrantes (un magrebí, un sudamericano y dos rubios del Este) que se pasaron dos horas de procesión riéndose de todo el mundo y haciendo alguna que otra maldad, prueba quizás de que en este tipo de manifestaciones hay que estar dentro para que realmente funcionen. Para la Iglesia, indudablemente, es una de las pocas formas que le van quedando para socializar e imbricarse en la vida de la población.


Como toda manifestación artística de alto impacto, y una procesión no deja de tener algo de teatro callejero, la música tiene una importancia capital y en dos o tres pasos llegó a hacerme conectar con ellos y sentir un punto intenso de emoción. Cada uno lleva su banda, tan importantes aún en los pueblos, y con mucha gente joven entre sus componentes, cuyo único contacto con la música sería probablemente en otras circunstancias la última banalidad de Justin Bieber o Rihanna.

Como casi siempre ocurre cuando nos cruzamos con la religión, hubo también espacio para las sombras. Al aparecer las personas mayores descalzas -no observé a ningún joven en ese trance- incluso sin calcetines sobre un asfalto húmedo y helado, comprobé que las promesas siguen aún vigentes, fieles al eterno gusto de la Iglesia católica por el castigo físico, la penitencia y la compra de favores divinos mediante el sacrificio y el dolor. Es esa obsesión en contra de la alegría, la belleza y el placer, y a favor de la oscuridad, el sufrimiento y la sangre, un mecanismo evidente para vendernos esa vida eterna que sólo ellos pueden proporcionarnos, tan evidente que sorprende que aún funcione.

jueves, 4 de abril de 2013

La melodía del afilador


Hará casi cinco años de la última vez que oí la característica melodía aflautada y aguda de la armónica del afilador recorrer las calles de mi barrio, lo vi por la ventana con su artefacto motorizado. Por esas fechas mis reflejos fotográficos aún eran lentos y cuando decidí salir a tomar unas fotos del afilador ya había desaparecido sin dejar rastro.  Recorrí un rato las calles adyacentes pero parecía que se hubiera desvanecido como el humo.

De pequeño recuerdo haber oído esa melodía más a menudo, al menos una vez a la semana se le oía  acercarse. Cuando esto pasaba, algunas veces mi madre dejaba todo lo que estaba haciendo, cogía los cuchillos y tijeras y bajaba rápido para que le afilaran esos enseres, yo no entendía muy bien el porqué de tanta prisa, quizás para no tener que esperar ya que parecía tener mucha clientela o quizás el afilador se alejaba rápido y no se demoraba mucho en una misma calle.

Una vez me tocó a mí bajar y me fascinó la manera de trabajar el metal que tenía el afilador mientras le daba a un pedal y la mola giraba a toda velocidad, de ese proceso me gustaba ver las chispas del metal y observar la bicicleta modificada para la profesión.

Esos recuerdos quedaron enterrados en mi memoria hasta que paseando por otra ciudad vi a uno estacionado en la entrada de un mercado. No era el típico afilador ambulante pero su arte al afilar el metal me trajo de repente esos recuerdos y esta vez sí que le pude hacer la foto.


jueves, 28 de febrero de 2013

La marea

Avanza la marea y desde la más punkie de las crestas hasta el ama de casa que recién secó el último de los platos desfilan sin prisa por las calles de Madrid. Todas las siglas, los colores, los modos de vida. Todas las lenguas y formas de entender el equilibrio entre los individuos y las colectividades. Sólo una ausencia, la de las élites económicas que tanto y tan poco tienen que ver con esa lenta corriente que, semisólida, todo parece llevar.



Y la ola avanza, no bajo el estrépito de la tormenta, sino de una banda sonora que lentamente pasa del ritmo de los tambores al caos de pitos y cánticos, como una radio a la que con parsimonia se le revisan los tesoros que esconde su dial.



Y al final de su camino la ola rompe contra la escollera y se disuelve. Movimiento mil veces repetido, nada nuevo bajo el sol, piensan los de arriba. Habrá más y pasarán. Pero las formas del mundo se han forjado de esta manera, y no hubo piedra tan resistente que quedara en su lugar.

martes, 25 de diciembre de 2012

Fósiles de nuestro tiempo

Incrustados en las capas modernas de nuestras ciudades, ahí están ante todo aquel que los quiera ver, testigos de otros tiempos tan iguales y tan diferentes a los que vivimos. Si no caen ellos antes bajo el empuje de excavadoras y piquetas, no está lejano el momento en que marche para siempre el último que pueda recordarlos mientras aún eran parte de la vida de la población.

Pero para ser un fósil antes hay que haber vivido ¿O bastaría con haber sido escenario protagonista e imprescindible de la vida de los demás, de una parte que no podría haber existido sin él?  La ilusión en las largas colas, la incomodidad de las sillas plegables de madera, las burbujas en nuestra nariz de esa Fanta de litro nunca suficientemente fría, el bocata de tortilla que se desborda por los laterales, el chasquido de las pipas... ¿no son los cimientos sobre los que se fundan nuestros esparcimientos de hoy?... El frescor de la brisa nocturna, el griterío de las incruentas peleas de karate de vuelta a casa en grupo, los primeros besos y ansiosas caricias cuando la luz se apagaba ¿no son esos escasos momentos que, pese a su lejanía, aún anudan nuestra garganta y nos dificultan la respiración al recordarlos?




Cine Bahía, Santa Pola (Alicante)


Y sin embargo ahí están: cuatro muros a los que nadie presta atención al pasar, que ni siquiera se ven. Edificio con fecha de caducidad cumplida, con sentencia de muerte firmada. Si no fuera por la crisis, un fósil menos en la ciudad siempre cambiante.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Descartes

Descartes, no René, es el peor enemigo de los negativos. Nuestra materia gris el ejecutor, lanzador de procesos con estructuras complejas que examinarán miles de caminos y posibilidades en fracciones de segundo, para obtener un veredicto, me gusta, o no;

Los ganadores podrán ser mostrados y puestos a prueba en otras estructuras cerebrales, para obtener un veredicto, coincidente o no con el original; Normalmente se escribiría sobre los 'me gusta', pero por algún otro extraño proceso que habita en mi, siempre he tenido interés por los malos no tan malos, los 'no me gusta', así que me centraré en estos, los descartes.

Los perdedores de la selección cerebral, condenados al fracaso, pasarán a ser una combinación de bits con dos salidas, la muerte o la cadena perpetua. La muerte del material binario no me suscita ningún genero de debate interesante, más allá de los métodos esotéricos (para los neófitos) de borrado sobre un soporte magneto-óptico.

Los negativos sentenciados a cadena perpetua quedaran encerrados de por vida en lo hondo de carpetas de carpetas, allá donde no llega la luz, allá donde tardarán a tener la posibilidad de tan solo ser listados para un posible visionado, son muertos en vida, bits zombis; Estos entrañables millones de bits que la mayoría guarda, se han convertido en una patología de Diógenes tecnológica, que se ve multiplicada con el virus de la copia de seguridad.

Murphy diría que si haces copia de seguridad, la vas a necesitar. Y si no la haces, pues no. Ese cabrón de Murphy podría haber sido un poco más explicito, dar algo mas de información, algo tal que... Murphy diría que si haces copias de seguridad de tus bits zombis porque tienes miedo a sufrir una desgracia, te van a reventar la puerta, entrar en casa, robarte los discos duros y ya puestos te van a birlar todo lo que entre dentro de una maleta y sea vendible en el EBay. Y no contento con todo eso, perderás tiempo y dinero en pelearte con tu agente de seguro (zombi) hasta sentirte estafado y abandonado.

"Madre, mañana voy a casa a recoger la carcasa aquella azul (disco duro lleno de bits zombies) que te deje hace unas semanas"

"Muy bien hijo, ¿que quieres para comer?"

Fueron duros momentos hasta que pude tener entre manos la carcasa azul para volver a replicar bits zombis, hasta que pude contaminar otro disco duro con carpetas como “Julio 2010”, “Oporto 2012” … hasta que no enterré en la oscuridad de las carpetas archivos como “DSC8312” o “DSC8523”.


A estas alturas de la disertación de los bits zombis me gustaría contar con la opinión de René, pero como de todos los que se han ido, hasta ahora nadie ha vuelto del mas allá, me tendré que conformar con dejar lo que fue un descarte de Castells , una excusa para escribir la entrada, ¿o fue al revés?


viernes, 28 de septiembre de 2012

Igor


Igor Stravinsky 1882-1971 fue un genio. Su dedicación a la música era total, con jornadas longevas desde la mañana a la media noche todos los días de la semana.

Intrínsecamente excéntrico, su estudio de trabajo era un perfecto orden, con el lujo de un diván para tomarse un receso. No soportaba que nadie le escuchase mientras componía y no era capaz de dormir sin algo de luz.

Igor, obsesionado con su salud, asiduo de la medicina y fagocitador de pastillas, hizo extirparse el apéndice junto al de sus vástagos después de que su hijo mayor fuese operado de urgencia por apendicitis.

Nació en la URSS y murió en New York, su primera esposa fue su prima y se rumorea que tuvo encuentros amorosos con Coco Chanel.

Existe un fina línea que separa al genio del freak... del raro, extraño, estrafalario, extravagante, exótico, misterioso, fanático, grotesco, ridículo, irrisorio, burlesco, demente, maniático, chalado, lunático, loco... es la línea del éxito.




Place Igor Stravinsky, Paris.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Huir de la quema es hoy más barato

Hace unos días un amigo me decía que están dejando la Comunidad como un erial. Hablaba en sentido figurado, pero desde ayer la Serranía se quema y Valencia se desertiza un poco más. No obstante, si alguna ventaja parece haber traído la crisis es que hoy en día huir de la quema es más barato que nunca. Al menos lo es en Turís, uno de los términos en los que el fuego se cebó antes del verano.



Ya que esta entrada parece ir sobre múltiples sentidos -o sobre la falta del más común de ellos- usaré la expresión más polisémica que conozco para el caso, aquella que le leí hace ya mucho a Joaquín Araújo, y diré que estoy desolado.

sábado, 18 de agosto de 2012

La Cortesia de Viena

Entre Octubre de 1982 y Septiembre de 1983 viví en Madrid. En aquellos tiempos, la denominada movida madrileña estaba muy presente en la ciudad.
No estuve muy integrado en todo aquello - apenas conocía a gente - pero acudí a algún que otro concierto.
Hace unas semanas, haciendo limpieza de esas cosas que guardamos sin saber muy bien porque, encontré un folleto amarillento que, creo recordar, me dieron al entrar en un local.
Es la letra de una canción, posiblemente la más representativa, de un grupo que actuó ahí.
Imposible acordarme de la música. Imagino que guitarras no demasíado agresivas y músicos con americana corta y pelo bien peinado. He googleado, pero no hay referencias.
Busque en mi archivo alguna fotografía que pudiera acompañar esa letra, muy sugestiva de esa manera de pensar que caracterizó "la movida" y que terminó por finiquitarla.

La canción: 

No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
No hay nada que podamos hacer juntos. 
Solo muchos sin sentidos. 
No hay futuro. 
El presente es una atrocidad. 
Deja de ser amable, 
deja de sonreir, 
olvida las palabras. 
Mis manos no son tuyas. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
Vienes a un momento que no es 
nuestro. 
Tras un chispazo al corazón. 
Claro que te siento. 
Sabes que te adoro. 
Abrázame un poco. 
Cierra los ojos. 
Te quiero cerca, 
casi fundida en mi. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
Puede ser final sin comienzo 
libre. 
Regreso al futuro no sirve. 
Tus hijos no serán los míos. 
Mejor permitir que los tiempos 
fluyan con independencia 
y nosotros olvidemos 
este intento de suicidio. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 
No se lo que me pasa contigo. Pero algo me pasa. 

 La Cortesía de Viena (1982 o 1983)

¿Va de amores imposibles o juegos con el azúcar marrón?

La foto:


 

martes, 22 de mayo de 2012

Paramnesia

En ocasiones, hago una fotografía que me recuerda a algo. Es la misma fotografía, pero diferente. Me asalta a veces la idea de que un reducido número de fotografías me persigue, de que buscan algo en mí, desde siempre. Me pregunto si al tomar fotografías lo que hago es repetir una y otra vez la misma imagen, inconscientemente aunque de forma voluntaria. Una extraña conexión entre el cerebro profundo, la corteza visual y el dedo índice derecho del disparador. Mucho más tarde, mirando el contenido de la "caja de hojalata" con los ojos nuevos de la reflexión y la distancia, puedo a menudo encontrar algo en común.


Nueva York, 28-6-2007.




Madrid, 6-12-2010.

jueves, 10 de mayo de 2012

Eppur si muove

Y sin embargo se mueve, real o ficticia, la frase de Galileo nos muestra un universo que se mueve, una realidad cambiante y voluble. La dona è mobile, según Piave. Volátil o movedizo, frívolo, caprichoso, cambiante. Veleidoso o volandero, de cuerpo y alma, como veletas versátiles y mudables. Sin embargo, las estelas en la mar de Antonio Machado, se mueven; además de no dejar rastro no se detienen, hasta morir. Como vienen, se van, para no volver jamás. Cambios, procesos, fenómenos relacionados con las aves, migratorias, plumíferas y también parlanchinas. Todo se mueve, sin embargo; las estaciones, el tiempo, a process in the weather of the heart.

Y sin embargo se mueve, queramos o no, prefiramos la seguridad monolítica o rocosa, es imposible detenerse. Rocas que se originaron por un cambio, un movimiento telúrico, compresiones y fusiones, fallas y magmas. Todo pasa, y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Desde Venecia a Colliure, desde Swansea a Sevilla, lo terreno por tí se hizo gustoso celeste. 

Eppur si muove. Sí, y sin embargo se mueve, de Moguer a San Juan de Puerto Rico, con un trotecillo alegre, de Pisa a Florencia. Todo se mueve, la tierra se mueve, las piernas se mueven por la calle 52. El agua se mueve, el tiempo se mueve, la sangre se mueve. Un incesante ir y venir. Qué loco propósito nos mueve a seguir moviéndonos. And the heart gives up its dead.



viernes, 27 de abril de 2012

En la piel del otro

8:44h llegada puntual del viaje, vía numero seis, una maleta azul y bolsa negra a la espalda. Después de escalar hacia el exterior, me esperaba el bullicio, las prisas, cientos de personas en la gran estación; Unos que llegan, otros marchan, otros trasbordan y otros impacientes por ver a sus seres queridos; Todos ajenos a mis pensamientos durante estos días.

El cuerpo me pide un café y caminando hasta casa encontré un modesto bar; Ya sentado y después de medio sorbo miro a mi alrededor.

En la barra, un único hombre sentado en el taburete, encorvado, con la chaqueta puesta, y lo que parece ser otra copa de vino, mirando a lado y lado con la mirada del observado. A mi izquierda, en una mesa de cuatro, una señora de edad, de la que nadie se fija en la calle, contando cuidadosamente sus monedas en la mesa. Hacia el otro lado, lo que parece ser una estudiante, repasando apuntes a última hora y en otra mesa un adulto, compulsivo redactor de mensajes con su móvil; Me trasmite ansiedad.

Uno con diez; El camarero ni siquiera me mira a la cara, llego a la puerta, tomo aire, miro a la señora en que casi nadie se fija, ahora con mirada resignada; Abro y los dejo atrás.



domingo, 15 de abril de 2012

156 céntimos

Padre, vamos a echar gasolina. Son solo cinco minutos, llegamos a tiempo de ver el partido; Calle a la derecha y dos a la izquierda, miro hacia arriba, busco los precios, Súper 95 sin plomo, 156 céntimos coma no me importa.

Me dirijo a la ventanilla, por el largo pasillo me enfrento al marketing del colesterol a diestra y siniestra; Veinte euros en el poste número dos; Tenemos una oferta de Hamburguesas dos por uno; No; Salen muy bien; No; Un boleto de lotería para mañana?; No;

Manguera en mano, hasta el final, 12 litros coma no me importa; Hijo, las procesiones llevan gasolina? - Sonrisa cómplice entre ambos -

Liberalización y libre competencia; Cada vez más pobres y con la cuerda más tensa, música maestro!




lunes, 2 de abril de 2012

Xavier Sanchez: Ver y mirar es diferente.


Algunas veces me descubro a mi mismo observando con profundidad los rostros de las personas que se cruzan conmigo en este ancho mundo.  Procuro grabar esa imagen en mi memoria a corto plazo (a muy corto plazo, para eso inventaron la fotografía), e intento analizar y elucubrar algo de la persona  que emite  esa expresión, la mayoría de las veces anodina y críptica como un muro de granito, como la que nos mostraría un graffiti común hecho con una plantilla estándar.

Otras veces ese muro se resquebraja y se cuela alguna expresión interesante. Es en esos momentos que maldigo por no llevar la cámara encima, ¿porqué no han inventado aún un implante cerebral que permita hacer fotos con los ojos y mandarlas al “guatsap” en menos de un segundo?, menudo estrés, !que horror¡ , prefiero arrastrar mi pesada cámara y hacer ruido, quiero aprender a enfrentarme a la humanidad, de buen rollo claro!!, conocer, interactuar, no solo mirar.

A veces hay suerte y el momento justo te captura a ti en vez de tú a él, otras veces lo persigues y no hay manera, se escapa sin remedio,  aunque siempre es interesante antes de descartar un fotograma analizarlo detalladamente porqué te puedes llevar una grata sorpresa. Es el caso de la fotografía que os presento, la expresión de un trabajador en una barcaza de Venecia se ha colado por el obturador, la mirada perdida en un pensamiento de preocupación y la promesa de un día duro de trabajo en esta vida de futuro incierto.

Xavier Sánchez.


martes, 27 de marzo de 2012

¿Crisis? ¿Qué crisis?


Cuando llegué a la adolescencia había crisis. El país, afortunadamente, estaba saltando por los aires. Durante aquellos años, algunas de las mentes más lúcidas de mi generación no lograron salir adelante. La falta de perspectivas, la heroina y el SIDA se los llevaron por delante. Todas aquellas ideas de contracultura y marxismo se esfumaron. Y el Travolta de la Fiebre de un Sábado Noche sustituyó al Peter Fonda de Easy Rider. Cambiamos libertad por acomodación. Y así hemos ido tirando estos últimos veinte años.
Ahora, el SIDA es una enfermedad crónica y la heroína está pasada de moda. Seguimos sin falta de perspectivas, pero la crisis está pegando fuerte. Y el acomodo nos ha llevado a la falta de ideas para salir adelante. El Papa acaba de decir que el marxismo ha fracasado. Tiene razón a medias. En la lucha de clases, hay unos que van ganando.


jueves, 22 de marzo de 2012

¿Te preocupa el futuro?

A todos nos preocupa el futuro ¿cómo iba a ser de otra manera? Sin embargo, a ese viejo ratón que roe nuestros momentos más íntimos le crecen los dientes cuando llegan los hijos. Todo cambia, se ensancha y profundiza, y esa sensación de impotencia con la siempre nos enfrentamos a lo que nos viene se transforma en angustia. Y es que los hijos son nuestro talón de Aquiles, esa zona de la garganta que siempre tenemos al descubierto.




Los que vienen no serán tiempos fáciles; esa inocencia parece definitivamente perdida. Muy atrás quedaron los tiempos en los cuales un mínimo de educación y cierto apoyo familiar o de amigos bastaban para que a los nuestros no les faltara un trabajo decente. Ahora las ofertas son escasas, la competencia feroz, y las necesidades -¡ay, todo lo que creemos necesitar hoy en día para ser felices!- interminables. Vemos como una casta de vividores ha parasitado todos los niveles de la sociedad, mientras que otros sólo parecen encontrar soluciones en las protestas, sin ofrecer alternativas reales o atacar de forma cívica la fuente de los problemas.

Y volvemos a mirar a nuestros hijos, a temer por sus ilusiones, la pérdida siempre traumática de su inocencia, su futuro en una sociedad cada día más embrutecida. Y pensamos si fueron buena idea, o con qué ojos miraremos a nuestros nietos.

sábado, 17 de marzo de 2012

La captura como acto de creación

Es ya algo demasiado común hablar de las fotografías como pedacitos de vida. Sin entrar siquiera en la absurda -por gastada- discusión acerca de si una foto debe reflejar la realidad, parece evidente que la vida es suficientemente rica y compleja como para que detrás de una imagen no haya mucho más que lo que se muestra ¿Quién podría dudar eso?

No obstante, para lo bueno y para lo malo, el hombre -permítame el lector un inciso: ruego se me informe si en alguna ocasión hago uso de algún término o expresión propio del lenguaje no sexista, para así corregirlo de inmediato y retirarme de la vida pública- el hombre, como decía, nunca se conforma con lo que se le da y quiere más. En el caso de las fotografías, construye historias y crea emociones propias.





La foto de hoy no da pie a muchas interpretaciones. Los tres niños se lo están pasando pipa en la puerta de la iglesia con los pétalos de rosa que tantas veces acompañan al arroz; es una boda pues... ¿o no? Podría ser un bautizo, o una renovación de votos de esas tan en boga. Los niños están muy alegres; todos hemos sido niños, nos podemos identificar con ellos, sentir en nosotros su alegría pero ¿sabemos por qué están alegres o nos lo inventamos al crear nuestra historia? Puede que estén alegres porque es una boda pero ¿y si no lo es? Cabría también la posibilidad de que estuvieran actuando para el fotógrafo ¡Todo podría ser verdad al mismo tiempo!

El hecho es que la fotografía ha capturado la intensa alegría de tres niños, la cual se nos ha contagiado. A partir de ahí, el fotógrafo nos ha cedido su asiento de creador y nosotros hemos hecho el resto. Y como se indica en toda obra de ficción: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

viernes, 16 de marzo de 2012

Luis Pugnaire: Vida alrededor


Si se tiene 5 años y se escucha por prescripción facultativa el consejo –o condena- a no malgastar el poco resto visual que tienes, con actividades que únicamente están reservadas para aquellos sin esa tara física, puedes hacer dos cosas: y la que yo escogí fue atrincherarme en el pensamiento de que hay personas mayores que no tienen idea de lo que dicen.
Y no se si fue por causa de aquel momento, y en consecuencia por testarudez de no querer reconocer la realidad; pero lo cierto es que sin intención de demostrar nada a nadie, mis juegos, mis aficiones, mis deseos, se encaminaban inexorablemente por todo lo prohibido para mis ojos. Unos ojos, que según el galeno se apagarían muy pronto.
42 años después aun no se ha cumplido la profecía del facultativo… Cierto es, que si hiciéramos un símil de estos mis ojos con una cámara fotográfica, podríamos hablar de un ISO fijo de 6400, de unas lentes rayadas y con manchas, donde no va ni el zoom ni el angular. Únicamente de vez en cuando, el macro. Y desde luego el SAT se desentiende…




lunes, 12 de marzo de 2012

La chica del anuncio



Imagínense que puedo escoger un cuerpo. 
Puedo ser esa chica bella del cartel. Con una vida glamourosa. Cargada de éxito y dinero. El centro de las miradas ahí donde va. 
O puedo ser algún miembro de una familia normal. Con el dinero para llegar justo a fin de mes. O no llegar. Un hombre, una mujer y un par de hijos. Una hipoteca y el seguro de vida. No parece una opción demasiado atractiva.
Pero la chica guapísima no deja de mirar a esa familia tan ocupada en buscar el chupete del bebé.
No hay envidia en su mirada. Es simple complicidad. También forma parte de una familia con algún crio por en medio. Paga su hipoteca y le cuesta llegar a fin de mes. 
Todos estamos en el mismo jodido barco.
¿Que cuerpo debo escoger?

jueves, 1 de marzo de 2012

Carlos Bueno: Expectación

Seguramente un publicista nos diría que una de las cosas más difíciles de su trabajo es captar la atención, conseguir interés, que el interés se extienda y así alcanzar la máxima audiencia posible.

Es inevitable que pensando en captar la atención me venga a la memoria aquel antiguo programa precursor de mucha farándula de hoy en día, la máquina de la verdad, dirigido por el ya fallecido Julián Lago. Durante el transcurso del programa, se dirigía al personaje auditado y le realizaba la pregunta entorno a la que giraba todo el programa. Con la pregunta formulada, dirigía su antención a la cámara y mirando a los espectadores fijamente decía, "pero no responda ahora, hágalo después de la publicidad"

No se si este teatro era importado de un formato americano, no se si fue producto de la improvisación, no se cual fue el origen, pero recuerdo que fue una frase bastante popular en aquel tiempo que cumplía su objetivo, captar nuestra atención y generar interés.

Precisamente interés fue lo que un pequeño asiático consiguió captar en la calle, hipnotizando a más de un centenar de personas, con el solo hecho de pintarse de blanco...¿o fue el tanga?