domingo, 6 de abril de 2014

TEATRO






Teatro lo tuyo es puro teatro...


Esas vidas construidas a base de mentiras,construidas como un gran escenario de teatro.
Diferentes personajes en diferentes escenas,unas detrás de otras,invisibles a los ojos de los personajes que habitan en cada una.
Y el actor principal paseando de una a otra,viviendo diferentes historias.
Parece complicadísimo que funcione,pero solo hace falta que los personajes no se conozcan,que no hablen,que no se muevan de su sitio y vean las bambalinas.
El resto del mundo mira y calla,son espectadores y los espectadores callan y miran .


martes, 4 de febrero de 2014

Romper.

Las rupturas, cualquiera de ellas, suelen ser dolorosas. Romper un relación, dejar un trabajo, abandonar una afición…
Pero romper abre la vida a nuevas oportunidades.
Sin las rupturas solo queda la monotonía. 
Gracias a las rupturas crecemos y mejoramos.
El fin de la vida siempre es el mismo. Pero como más meandros tenga, mejor la aprovecharemos.


jueves, 23 de enero de 2014

Bikinibridge

¡Que manía esa de ser todos iguales! En responder a los mismos cánones de belleza que se supone son el ideal a imitar.
Las frustraciones que esto puede generar.
 Y los comportamientos: conductas alimentarias que pueden llevar a la enfermedad y ejercicios físicos asimétricos.
Todo para conseguir una imagen corporal contradictoria con la propia genética. Patrones estéticos sujetos a los vaivenes de la moda. Cambiar el cuerpo como se cambia de ropa. 
¿Y para que? ¿Seremos más felices? ¿Mejorará nuestra capacidad para relacionarnos? ¿Obtendremos un mejor puesto de trabajo?
Espero que no.
Tal vez, dejaremos de aceptar las diferencias, nos volveremos excluyentes y, todo eso, nos llevará al miedo a discrepar. A ser más sumisos.
Igual, los tiros van por ahí.







(Fotografías obtenidas desde google. Ruego que me comunique si se considera que se viola algún derecho de autor)

martes, 3 de diciembre de 2013

Amigos son aquellos que se cuidan las espaldas.




Y eso que la amistad puede estar llena de obstáculos. Mantener la amistad es más difícil que mantener el amor. Pero a pesar de las espinas del camino. Siempre hay un lugar para darse la mano. O sentirse en la punta de los dedos.

Carla y Silvia se hicieron amigas casi sin darse cuenta. Pasaron de compañeras de trabajo a compartir confidencias en esos pocos ratos de la máquina del café. Dejaron de competir para ayudarse una a la otra.
Silvia ascendió y Carla se fue a vivir con su novio.
Los siguientes meses nada cambió.
Casi.
Silvia ya no podía contarle todo a Carla. Y alguna vez se sintió incómoda por un exceso de confianza con la, ahora, su subordinada.
Intentaron separar ambos mundos. Verse más fuera del trabajo. Pero Carla estaba muy centrada en su pareja. En los proyectos compartidos entre ambos. Se quedó embarazada y eso la llenó plenamente.
Los mundos de Carla y Silvia se fueron alejando. Se saludaban en la oficina, algún raro café juntas y, cada vez más en watsapp con diálogos cortos.
Un día discutieron. La una cansada de escuchar los progresos del bebe y la otra un tanto hastiada de tanta ambición profesional.
Las pasadas navidades, ya ni se felicitaron.
Pasaron unos años.
Aquella tarde de domingo, Carla no se sentía nada bien. Su matrimonio se había convertido en un infierno. Todo el día discutiendo.
Aquella tarde de domingo, Silvia tomó una decisión. Dejaría la empresa. Tanta ambición y competitividad no la llevaba a ninguna parte. El lunes presentaría la dimisión. Luego ya vería que haría con su vida.

Sin saber muy bien porque, Silvia pulsó la pantalla para llamar a Carla.
- Hola. ¿Que tal todo? Hace mucho que no se nada de ti. Ya no nos vemos... Podríamos quedar para tomar un café juntas.
- ¡Hola! Me encantaría. De verdad.


Fotografía: Rosa Blanco

Texto: Salvador Altimir

lunes, 18 de noviembre de 2013

Leonardo Barahona: A un amigo

Cuando colgué el teléfono me di cuenta que no te lo había contado todo.
Ya te dije que me preocupa cómo tengo que proceder con él, ¿entiendes?.
Quiero acompañarle. Cuando estamos juntos, hablamos. Antes era yo el que no paraba de hablar, así él no tenía que esforzarse en encontrar la siguiente palabra, me miraba callado, casi siempre con una sonrisa en los labios. Cuando era él el que hablaba, se sentía mal viendo que no era capaz de terminar una frase, de no poder contarme el último matiz de la historia que tuviera en la cabeza. Ya no, ahora le dejo hablar, ya no se para a buscar, las palabras brotan fluidamente de sus labios, aunque no de su mente. A ratos se da cuenta que lo que está diciendo carece de sentido y calla. Me gustaría contarle que no importa, pero no estoy seguro de si me entendería y decido no arriesgarme. Sus pensamientos van y vienen a un ritmo extraño… ¡Ay! qué difícil es esto.
Si, ya lo sé, pero no puedo evitar sentirme culpable. Hay momentos -esos momentos anodinos- en los que me acuerdo especialmente, y quiero ir, dejar lo que esté haciendo y estar con él, porque nos queda poco tiempo juntos, eso lo sabemos tu y yo. Él también lo sabe.



Voy llorándole poco a poco y así espero que cuando se vaya duela menos. Cada vez soy más consciente que ya se ha ido una parte de él, es una vela que se está apagando. A fuerza de entristecerme, ya no intento recordar cómo fue. Tendré que conformarme con esa chispa de luz en la mirada, con ese requiebro de entendimiento fugaz, con el laberinto imposible de su demencia senil descifrado por un instante.


Gracias por ayudarme con mi padre, amigo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

La magia


En una excursión nos encontramos con un gran árbol y nos dió por abrazarlo. A mi me dió una sensación de gran calma, cuando le pregunté a mi amigo como definiria la experiencia me dijo:

- La paz que no encuentro en una iglesia me la proporciona un árbol.

Y sin embargo, es la misma simbología. Si hay algo en el hombre que le lleva a creer en un poder sobrenatural sagrado, numerosas veces ha considerado que este poder reside en los árboles. Desde el árbol de navidad hasta el baobab, desde los robles druídicos hasta el árbol de Guernica, los árboles han estado ahí durante generaciones uniendo a los hombres bajo su sombra.

Foto:   Xavier Sánchez
Texto:  Rafael Maldonado, Xavier Sánchez

lunes, 11 de noviembre de 2013

La historia más bella del mundo


Este hombre que busca el billete para pagar su carajillo está a punto de desmayarse. Cae al suelo desvalido, la mujer se levanta, alarmada, para ayudarle. El hombre no responde, llaman a una ambulancia, suben al hombre a la camilla. La mujer no lo piensa, sube a la ambulancia con él. El hombre ha vuelto en sí y la mira tras la mascarilla de oxígeno con unos ojos pequeños y vidriosos. La mujer esquiva su mirada y piensa que, total, no hay nadie esperándola en casa. Su marido, en paro, era quien cuidaba de la casa, permanecía allí solo todo el día, le decía. Pero ella, ausente en su turno doble de limpiadora de oficinas, no se enteraba de lo que parecía inevitable. Así que un día dejaron de esperarla.

Llegan al hospital, los reciben, la dejan esperando en una salita. La mujer espera, por qué no. Sale un médico a informarla, como si fuera algún pariente. "Su padre está bien, un chichón de la caída, pero dígale que deje el alcohol y que se tome sus pastillas". El hombre entra empujado en una silla de ruedas. "Aquí está su hija, Simón". Esta vez sí se miran. Cogen un taxi. "Gracias por no decir que no soy tu padre". Es viudo desde hace cuatro meses, tampoco le espera nadie en casa, no tiene hijos, nunca llegaron. Él y su mujer se preguntaban si sería mejor así, con la de disgustos que dan. "Me llamo Esther". "Pero tutéame, mujer". "Es que podría ser mi padre". "Por eso mismo".

Texto: Rafael Maldonado
Foto: Salvador Altimir

sábado, 2 de noviembre de 2013

Blanco y negro

Hay un momento para la vida y otro para la muerte.hay un momento para ser feliz y otro para no .Hay un momento para verlo todo blanco y otro para verlo todo negro.
Y más allá cuando se despeje la niebla y se pueda ver más lejos ,habrá negros y blancos y grises y azules y rojos y verdes...

"Hay gaviotas y cigüeñas y cacatúas. Hay las paredes de esta habitación y las sábanas de mi cama. Hay lirios del valle, claveles y los pétalos de las margaritas. Hay la bandera de la paz y el luto chino. Hay la leche materna y el semen. Hay mis dientes y la magia blanca. Hay mentiras blancas y calor blanco. Luego, sin vacilar, pasa al negro, empezando por listas negras, mercado negro y la Mano Negra. Hay la noche sobre la ciudad. Hay zarzamoras y cuervos, azabache y pez, Martes Negro y peste negra. Hay magia negra. Hay mi pelo. Hay tinta que sale de la pluma. Hay el mundo como lo ve un ciego."

Fragmento de la trilogía de New York de Paul Aster

Rosa Blanco

martes, 29 de octubre de 2013

Click

Tenía esta foto abandonada en el archivo. Tomada en película hará un par de años. Y esta noche, pensando (e intentando hilvanar una historia) sobre esta época cargada de injusticias que nos toca pasar, apareció la foto.
Es una instantánea. Gente que no conocí ni conoceré. Que estaban ahí. Para el recuerdo.
La composición no está mal. Supongo que es un atardecer de finales de Septiembre.
Tal vez no ocurría nada especial en ese momento. El se agachó, quizás acababa de salir del agua. Y ella le esperaba.
Tal vez el buscaba algún crustáceo. Y ella empezaba a cansarse de esperar.
Tal vez tenían bronca. Ella quería dejarlo. Y el hombre suplicó una nueva oportunidad.
Tal vez.
Ahí esta la magia.
Las fotografías nos ayudan, ¡nos impulsan! a soñar.
Cualquier foto, por muy trivial que pueda parecer, es una puerta a la imaginación.
Cualquier foto es un gran recuerdo.
No hay malas fotos. Aunque solo le importe a una persona, aquella foto valió la pena.
¡Darle al click!


martes, 22 de octubre de 2013

Choque

Con lo fácil que parece evitar el choque, uno no tiene más que ceder un poco, echarse ligeramente a un lado. Es lo más fácil, y lo más adecuado. Uno nunca sabe qué pasará si el choque llega a producirse. ¿Seré más fuerte yo, o me aplastará el contrario? ¿Para qué arriesgarse? Total, tampoco pierdo tanto si soy yo el que cede. Bien es verdad que si cedo yo el que sale ganando, aunque sólo sea poco, es el otro. Y es verdad también que no se lo merece. No ha hecho nada para merecérselo. De hecho lo único que le importa es quedar por encima. Ver cómo los demás se van apartando de su camino. Porque él lo vale. Pues esta vez no, no me voy a apartar. Estaría bueno, yo no soy menos que él. Chocaremos.