domingo, 29 de abril de 2012

Grabarka


Yo, y como supongo que todos los fotógrafos, sentimos placer al hacer una fotografía. Ese momento del disparo, ese encuadre por la mirilla, esa foto perfecta.. Pero también está todo lo de fuera, todo lo que no sale en la imagen pero que nos hace partícipe de ella, los sonidos, los olores, los sentimientos, que importantes son cuando vemos a posteriori la foto y sin recibir esas sensaciones, las recordamos trasportándonos en un instante al lugar de la captura.
Uno de esos momentos que mas me la regalado mi afición por la fotografía, fue en un viaje a Polonia el año 2009, concretamente al Santuario Ortodoxo de Grabarka, durante la festividad de la Transfiguración de Cristo.
Viajé, con Joan un gran compañero y excelente fotógrafo. Llegamos dos días antes del acto y ya había anochecido, suponíamos que no habría nada de importancia pero decidimos acudir para tener situación del terreno y tomar contacto en el entorno.
Tras dejar el coche en una explanada, ascendimos hacia la iglesia por unas empinadas escaleras. A  la derecha e izquierda íbamos observando las miles de cruces clavadas en la tierra, ofrendas de los Pelegrinos desde hace muchos años. Las había de muchas medidas, desde muy grandes hasta muy pequeñas, todas muy juntas, era un bosque de cruces, dicen que hay 10.000 y me lo creo.
Llegamos a la cima, donde se halla el Santuario de la Virgen de Grabarka, todo de madera, pequeño, estábamos solos, cuando empezamos a oír unos cantos que venían del interior de la Iglesia. De repente empezaron  a salir de la misma unos veinte jóvenes, chicos y chicas cantando en coro música ortodoxa y poniéndose de rodillas y con un cirio en la mano empezaron a dar vueltas alrededor del templo. Apenas había luz, sólo un foco de luz alógena en lo alto de un poste.
Ese silencio, adornado por los cánticos, ese escenario oscuro, la luz de las velas, los gestos de dolor en sus caras, ver  como fluía la fe de sus cuerpos, todo fue una experiencia inolvidable y lo de menos fueron las fotos.
Xavier Ferrer Chust
Se puede ver una exposición sobre el trabajo de  Grabarka en Eibar del 4 al 27 de mayo
Y un resumen en mi web www.xavierferrer.com


viernes, 27 de abril de 2012

En la piel del otro

8:44h llegada puntual del viaje, vía numero seis, una maleta azul y bolsa negra a la espalda. Después de escalar hacia el exterior, me esperaba el bullicio, las prisas, cientos de personas en la gran estación; Unos que llegan, otros marchan, otros trasbordan y otros impacientes por ver a sus seres queridos; Todos ajenos a mis pensamientos durante estos días.

El cuerpo me pide un café y caminando hasta casa encontré un modesto bar; Ya sentado y después de medio sorbo miro a mi alrededor.

En la barra, un único hombre sentado en el taburete, encorvado, con la chaqueta puesta, y lo que parece ser otra copa de vino, mirando a lado y lado con la mirada del observado. A mi izquierda, en una mesa de cuatro, una señora de edad, de la que nadie se fija en la calle, contando cuidadosamente sus monedas en la mesa. Hacia el otro lado, lo que parece ser una estudiante, repasando apuntes a última hora y en otra mesa un adulto, compulsivo redactor de mensajes con su móvil; Me trasmite ansiedad.

Uno con diez; El camarero ni siquiera me mira a la cara, llego a la puerta, tomo aire, miro a la señora en que casi nadie se fija, ahora con mirada resignada; Abro y los dejo atrás.



martes, 24 de abril de 2012

Sant Jordi no cierra los ojos


Cualquiera que me conozca un poco sabe que mis mejores ratos de ocio los paso leyendo libracos. En mi léxico particular, un libraco es una novela en forma de tocho de considerable espesor, más o menos como un ladrillo de ocho agujeros, que contiene al menos ochocientas páginas impresas. Uno podría pensar que hay pocos de estos ejemplares. Gran error. Los hay a montones, tantos que es difícil escoger uno entre la gran abundancia literaria de este mastodóntico género novelístico. El problema es encontrar esos libracos, o al menos encontrar los buenos libracos.

En el mundo del SMS y Twitter, parece que no hay sitio para pasar un par de horas deleitándose con "Conversación en La Catedral", "Nieve" e incluso, en el colmo de la extensión, "En busca del tiempo perdido". Así que los autores y editores "modernos" escriben algo ligerito pero que diga algo, no vayamos a imitar a Monterroso. Un libro sencillo y fácil de leer, que se venda bien. La antítesis del libraco.

Y a pesar de todo esto, a pesar de que Sant Jordi a veces me parece ciego y que mejor me quedaría la rosa, me es posible encontrar y leer pequeñas joyas densas y profundas de poco más de 100 páginas. El último de mis descubrimientos se llama "Los peces no cierran los ojos", de Erri de Luca. Un pequeño rincón donde la literatura se recoge concentrada. Se lo recomiendo, aunque ya haya pasado el día del libro.  

Después de terminar tan delicioso librito, empecé "Libertad", de Jonhatan Franzen: un libraco de 672 páginas.

viernes, 20 de abril de 2012

¿Que ha pasado que yo no puedo entender?



Marga vino a España buscando algo que no le daban en su Ecuador natal. Tampoco demasiado. Un poco de casa y algo para ir tirando. También buscaba un ahorro para ayudar a los que no dieron el paso de cruzar el charco. Al principio las cosas fueron bien. Incluso más que bien. 
Su formación como ingeniera informática le abrió las puertas en una empresa dedicada a la gestión de ventas de viviendas de segunda mano. No solo montó la Web. Era la máxima responsable de su mantenimiento. Tenía un sueldo fijo flojo, 1200€. Pero con las comisiones llegaba a los 5000€ cada mes. Dinero cobrado en negro. Enviaba 2000€ mensuales a su familia en Guayaquil.
A principios de 2010, la empresa inmobiliaria cerró. Eva cobró una indemnización de 10000€. Viajó a su país durante unos tres meses. Visitó a la familia y descansó.
A la vuelta tardó dos meses en encontrar un nuevo trabajo. Se encargó de ser uno de los supervisores del funcionamiento de la red informática de los cajeros de una Caja de Ahorros. Pocos meses más tarde, tres, la despidieron. Fue su primera experiencia en una regulación de empleo. 
Los siguientes doce meses fueron angustiosos. No solo no encontraba un trabajo adecuado a su preparación. Ya no había ningún trabajo. 
En la campaña de Navidad del 2011 la contrataron para promocionar nuevas terminales telefónicas. El empleo duró 20 días. 
Gracias a un amigo consiguió entrar como limpiadora en un restaurante del Eixample de Barcelona. Su sueldo, ahora, es de 700€ mensuales.
Hace un año que Eva dejó su piso. Ahora, comparte con otras. Son seis en una vivienda de 65 m2 en Nou Barris. A 40 minutos, en metro, del empleo.
Ya no puede enviar dinero a su familia. Y cada mañana se pregunta: ¿Que ha pasado que yo no puedo entender?
Marga es una de las personas mas preparadas de su generación. Y tiene ganas de ayudar a sus coetáneos. 
Ni ella, ni yo mismo, podemos explicar cuales son los derechos (y porque los tienen) de esa minoría codiciosa que aplasta el desarrollo de la gente que solo quiere contribuir a hacer que todas las personas podamos vivir un poco mejor.

lunes, 16 de abril de 2012

Insultos,cortes e impertinencias


Le he dicho al guardia de tráfico que se vaya y se multiplique,aunque no exactamente con esas mismas palabras.
Woody Allen.

El insulto , queramos o no, forma parte de nuestra vida.
El otro día por la calle , una mujer iba hablando por el móvil mientras decía: ES UNA PEDAZO DE ZORRA... Lo dijo llenándose la boca: p e d a z o d e z o o o r r a.
Mi amigo yo nos miramos y nos echamos a reír. La señora se había explicado con nitidez meridiana, no sabemos ni con quien ni de quien hablaba pero en una sola palabra definía todo lo que sentía, en esencia.

Insultos ha habido toda la vida y en todas las formas posibles. De una sola palabra, de varias.Se puede insultar incluso con palabras inventadas si les pones el acento adecuado.

Hay insultos contundentes:Siempre suelen referirse a la profesión de la madre , a los adornos cornamentales o a aparatos genitales.

Hay insultos con gracia:

- Don Grandísimo Hijo de su Madre que es Prostituta.
- Calvo de bote
-Espero que al menos sirvas para encontrar trufas, pedazo de cerdo.

-Es muy majo cuando le conoces!" Vamos, que es un gilipollas pero te acostumbras.


Hay insultos de cine:
refugioantiaereo

Los hay cultos:

_ Eres deleznable e intransigente, a la par que estulto.
_ ¡¡Me tienes hasta la membrana cito plasmática!!
– Cómeme las mitocondrias, subnormal.

Los hay sutiles, tú no dices nada , solo lo preguntas xDxD :
- Tu eres fea hasta el punto de mirarte al espejo y matarte en defensa propia, ¿Verdad?

Y luego hay insultos inventados:
Siempre recuerdo el que decía mi tía:
- Cesto con ojos
que no tengo ni idea de que significa ,pero siempre me ha hecho mucha gracia.


En los tiempos que corren,donde Políticos y dirigentes nos quitan los derechos y se ríen en nuestra cara...




domingo, 15 de abril de 2012

156 céntimos

Padre, vamos a echar gasolina. Son solo cinco minutos, llegamos a tiempo de ver el partido; Calle a la derecha y dos a la izquierda, miro hacia arriba, busco los precios, Súper 95 sin plomo, 156 céntimos coma no me importa.

Me dirijo a la ventanilla, por el largo pasillo me enfrento al marketing del colesterol a diestra y siniestra; Veinte euros en el poste número dos; Tenemos una oferta de Hamburguesas dos por uno; No; Salen muy bien; No; Un boleto de lotería para mañana?; No;

Manguera en mano, hasta el final, 12 litros coma no me importa; Hijo, las procesiones llevan gasolina? - Sonrisa cómplice entre ambos -

Liberalización y libre competencia; Cada vez más pobres y con la cuerda más tensa, música maestro!




jueves, 12 de abril de 2012

Gemelas

Las llamaremos Maria y Juana.
La historia.
Eran gemelas idénticas. Compartían los mismos génes. A pesar de su edad, 96 años, seguían siendo muy iguales. Pesaban y medían lo mismo. Sus rasgos externos las hacían indistinguibles. No es muy frecuente. Los diferentes hábitos y circunstancias vitales suelen "moldear" a los gemélos idénticos y van siendo cada vez mas diferentes con el paso de los años.
En este caso, ambas vivieron siempre juntas. Compartieron trabajo, hábitos alimenticios, aficiones y, en general, una manera casi idéntica de afrontar la vida. Estaban sanas y se mantenían muy activas hasta que una inoportuna gripe desencadenó una insuficiencia cardiaca en Juana. Durante el ingreso se descubrió que padecía un problema en la válvula aórtica del corazón. El día en que tomé la fotografía parecía que todo iba bien. Ya no necesitaba medicación endovenosa ni oxígeno. Comía con apetito y estaba animada. 
Aquella noche sufrió una arritmia cardiaca y falleció. No se consideró oportuno realizar maniobras de reanimación. Ella no lo quería.
A día de hoy, no tengo noticias de María. Hasta donde sé no ha ingresado nunca en el hospital.


No es una fotografía extraordinaria, pero al reencontrarla, me han entrado ganas de contar la historia que tiene detrás. Esas pequeñas o grandes historias, que están, siempre, tras una simple fotografía. 
La hacen grande.


Creo.



miércoles, 11 de abril de 2012

Isidre Santacreu: El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos

Lo dijeron en La Primera y como todo el mundo sabe la tele no miente: "El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos". Y encima te lo cuentan con Lana del Rey cantándote tan cerquita que te queman las orejas de puro rubor...




Más o menos lo que (con otro estilo) Santos Trinidad sentenciaba cuando la película se puso chunga de cagarse: "Rock&Roll..!", y ya no hubo paz para los malvados. Como debe ser.

Cuando el cándido de Fukuyama nos situaba al final de la Historia, de lo que hablaba era de una cierta añoranza por vivir un tiempo sin épica. Pues ya tenemos épica por un tubo y más que nos va a llover. Y una épica de verdad de la buena, directa de la Grecia que parió a todas las épicas del mundo mundial. Un mundo mundial que sí, que se va a la mierda tal y como lo conocemos. 

Mientras tanto, enamorémonos, coño! Al final de todo, ¿qué queda? Sólo el recuerdo de unos huevos por corbata de aquella tarde en que uno decidió cambiar de vida; o el de unas lágrimas vertidas por alguien que se fue; o quizás lo eyaculado furtivamente en la terraza de aquel bar en Estambul; o unas risas ante las primeras palabras pastosas de tu hijo... oh..! el parto! esa cabeza de pimiento estrujado con un par de ojos que se comen al mundo... Eso, eso es todo lo que me voy a llevar...

Y para amenizar la proclama, una historia de amor rodada en Madrid tres años atrás con T-MAX3200, revelado de pena pero que mirad, me ha dado por rescatar de la carpeta de desechos. Llamadme sentimental...


Madrid-1

Madrid-2

Madrid-3

Madrid-4

Madrid-5

Madrid-6

Madrid-7

Madrid-7

Madrid-8

Isidre Santacreu




martes, 10 de abril de 2012

Prohibido disparar!!!


Tengo la impresión de que usar un arma de juguete empieza a estar muy mal visto. Las consecuencias que tiene para la sociedad disparar esa escopeta durante una tarde de juegos puede ser causa de violentísimas discusiones que muchas veces finalizan con la receta de algún genérico por parte de un médico sin título. Y eso sin reparar en pequeños detalles como los lazos que crearon con sus amigos, o que ninguna princesa tuvo que ser rescatada, o que formaron un grupo con un código de respeto, o que disfrutaron de un sano ejercicio físico, o que rieron, discutieron, gritaron, se enfadaron, lloraron, volvieron a reír e incluso merendaron.

¿Y el resto de días? El martes se centraron en la elaboración de suculentas recetas culinarias de base arenosa; el miércoles intercambiaron los juegos de sus Nintendo DS y los alternaron con un poco de escondite inglés y una mariola; el jueves amaneció nublado y frío y Phineas y Pherb amenizaron una tarde de sofá; el viernes coincidieron de nuevo en la piscina y después de la hora de natación aun tuvieron tiempo para correr en su parque favorito. Se despidieron con la promesa de contarse las novedades el lunes a la entrada del cole. Ahora en sábado le he perdido la pista a dos de ellos, pero sé de una que va a pasar un día en el que que cabe de todo: ver la televisión, pasear o explorar como dice ella, leer, jugar y acabar cenando con unos amigos. Eso sí, el domingo viene flojo, sólo habrá cine y si hay apetito quizás caiga una hamburguesa en McDonalds. Hasta es posible que tengamos que aburrirnos un poco.

Mientras, otros se dedicarán a enterrar las Nintendo en fosas comunes, a prohibir la venta de pistolas de juguete aunque sean de uso playero, a convertir las parrillas de televisión en documentales sobre nuestros orígenes y tradiciones, a quemar esas  cocinitas y vajillas de colorines o a nacionalizar los McDonalds para no ofender al vacuno destinado a convertirse en hamburguesa. Hasta ahí podrían pasar por meros defensores del "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero no pocas veces el tema va más allá y acaban convertidos en expertos reguladores de palabra fácil y tajante. Qué envidia! El día que tengan hijos lo tienen "chupao"! Y yo a  seguir buscando mi equilibrio perfecto, y digo "mi" porque en este caso hay que pagar la exclusividad de la marca; el genérico no basta.

Aun así, estoy seguro de que la escopeta de la foto no la va a convertir en una asesina en serie.
Hasta aquí llegaba el texto original, pero nuevos acontecimientos y pesquisas me han obligado a continuar un poco más.
Tengo que corregir un defecto que me han señalado muy acertadamente después del domingo. Había dicho que "en algún momento era posible que nos tuviésemos que aburrir un poco". No es correcto; ella va a tener que aprender a aburrirse sola. Hay un exceso de dependencia de la actividad continua  y si quiere mantener ese ritmo también a veces va a tener que aprender a buscarse la vida para seguir pasándolo bien; y si no...a conocer el aburrimiento, que también es constructivo.
Tomar decisiones implica asumir errores, y eso tiene mucho más valor que lo que viene del que nunca ha tenido que corregir nada. El consejo, es evidente, me lo dio una madre.
Esta vez el lunes empieza con una de indios y vaqueros. Las circunstancias decidirán si en el parque o en la Nintendo...y si cocinarán o guerrearán.


Óscar Aparicio

domingo, 8 de abril de 2012

Tebeos.


“Muñecas Jesmar”: Queriendo aprender a leer, ojeaba una revista de humor que se llamaba TioVivo, allí me encontré con esas dos palabras del encabezamiento; y por primera vez, comprendí por mi cuenta, sin la ayuda de nadie al lado silabeándome el texto, aquel mensaje juguetero.

Aprender a leer y entender lo que lees, es como lanzarse en picado en pleno vuelo sin paracaídas. Es una adictiva sensación de vértigo, producida por esas palabras que forman historias, y que funcionan como engranajes que se van acoplando, haciendo visibles otros mundos desconocidos.

El corazón desenfrenado por aquella magia, hizo que lo anunciara inmediatamente a la familia: Ahora -dijo mi padre- ya sabemos leer los cuatro. Y si quieres, hoy también puede ser el día en que aprendas a jugar al ajedrez …

Pero eso ya es otra historia.

No hay nada como empezar a unir letras con los tebeos. Pushkin, Cortazar, Shelley, Marquez o Kurtz, ya llegaran. Porque entender a Homero es más sencillo si has devorado la mitología según Stan Lee. Ser experto en física, química o medicina, es rápido si atiendes a Reed Richards, Bruce Banner o Tony Stark. Si es el espacio exterior lo que te pone, aprende de Clark Kent, Silver Surfer o Galactus.

Ahora, si tu intención es ser político, nada como Mortadelo y Filemón, Y si quieres luchar contra el poder, no debes de olvidar el modus operandi de Asterix y Obelix. Que deseas viajar; imita a Corto Maltés.

Leed y no paréis.







jueves, 5 de abril de 2012

Domingo de Ramos


La luna siempre fue motivo de atracción para el ser humano.
Desde tiempos antiquísimos en los territorios que rodeaban el mar Mediterráneo la aparición de la luna llena de finales de marzo o comienzos de abril era el símbolo que daba “paso” del duro invierno a la luz esperanzadora de la primavera.
Nuestros antepasados esperaban esta señal luminosa para dar rienda suelta al jolgorio y a la fiesta desenfrenada. Hace veintiún siglos los judíos comenzaban la celebración de este “paso” (Pascua, en hebreo) cuando contemplaron con asombro como a la entrada de la puerta dorada de Jerusalén un grupo de alborotadores gritaban “Hosanna”, al paso de un burro montado por un hombre que lucía una brillante capa roja, a la vez que arrojaba a su paso mantos, ramos y hojas de palmera de los escasos árboles cercanos.
El burro jamás había sido montado por hombre alguno y había sido cogido en préstamo en una cercana aldea a Jerusalén ante la perplejidad de unos dueños que no supieron reaccionar y denegar tal sorprendente petición.
Hoy, dos mil años más tarde, los pueblos mediterráneos que creen que aquel hombre, de capa roja que traspasaba la puerta dorada de Jerusalén montado en un burro, era el hijo de Dios, aún celebran dicho acontecimiento saludando a "su paso" con ramos de laurel y hojas de palma mientras estrenan su ropa nueva del Domingo de Ramos.


José Manuel Rodríguez

Sabina Salicrú: Futuro, presente, mi yo




A veces me siento fuera de mí misma.
Como en aquellas películas en que en el momento de la muerte el espíritu sale del cuerpo y observa desde arriba cómo los sanitarios intentan reanimar un cuerpo predestinado a quedarse frío en poco tiempo.
Toda mi vida, toda, mi alma ha creído que podría vivir mil vidas, que mi vida real no era la única y que ya haría más adelante, en otra realidad, todo aquello que no podía hacer en ese momento...
Toda mi vida, toda, mi alma ha sospechado que mi edad tiene edades paralelas, que después de esta realidad, mil vidas me están esperando para hacer aquello que hoy no tengo tiempo de disfrutar o experimentar...

Y hace unos años, pocos, mi alma ha descubierto que no.
Aproximadamente a la mitad de mi esperanza de vida, mi espíritu se ha dado cuenta que no, que aquellas cosas que no puedo hacer hoy ya no las podré vivir en otro hoy. Quizá podré hacerlas mañana, pero solo en mi realidad actual. Y si no las hago mañana, ya no las podré vivir nunca.
Mi cabeza se asienta, sube por encima de mi alma y le ordena que vea las cosas con la realidad del pensamiento cerebral (no menos irreal que el anímico, ya lo sé) y mi espíritu se doblega y somete, no sin cierta resistencia...
Pero también disfruto de esa realidad descubierta. Ahora ya sé que hay que vivir cada momento, no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy y sobretodo, sobretodo, hacer que los demás gocen con mi compañía...
Será la manera de asegurarme ver felices a mis seres más queridos y no tan queridos! Será la manera de conseguir mi propia felicidad...

Nota de la autora: Todo parecido con la realidad puede ser pura coincidencia.

Sabina Salicrú

martes, 3 de abril de 2012

Xavier Ferrer: Unas alas olvidadas


Como fotógrafo me suelo fijar bastante en las cosas que me rodean, estoy siempre como el ojo del ciclope observando en todas las direcciones ,necesito mirar y seguir mirando y por si acaso vuelvo a mirar, no se puede escapar nada si llevas la cámara colgando.Me habían pasado muchas cosas, pero nunca como esta. Córdoba las 18 horas y tras una cristalera de un bar vislumbro unas alas sobre una silla, automáticamente doy marcha atrás e intento componer la imagen, Mas adelante mas atrás, un poquito a un lado por el tema de los tercios, los reflejos no me ayudaban demasiado, pero hice cuatro disparos.Cuando emprendí la marcha, salió un señor del bar haciéndome indicaciones para que entrara en el establecimiento. Con cara de extrañeza así lo hice, adentrándome hacia donde se había situado el personaje, que sin hablar, me señalaba las alas que yo acababa de fotografiar.Yo entendí que me preguntaba el porqué de las fotos, seguidamente le expliqué que soy aficionado a la fotografía que las alas tras el cristal me habían llamado la atención , pero yo notaba como al hombre no le interesaban mis explicaciones y seguía señalando con su índice las alas.Dejé de dar explicaciones y le pregunté directamente que pasa con las alas. Al cabo de unos instantes pareció tranquilizarse y me dijo " Se las ha dejado...". Quitándole importancia le contesté que su dueño ya volvería a recogerlas. No dijo, se las ha dejado un ángel después de tomar café.Para un ciudadano escéptico con estas cosas, se dice para si mismo, este tío está zumbado, cojo puerta y me largo antes de que salga la Virgen del servicio y me borre del agnosticismo.Me voy señor, que tengo prisa y me están esperando, que usted lo lleve bien. Salí presuroso buscando la puerta y dirigiendo la última mirada a las alas. Cuando de pronto tropecé con alguien que entraba en el bar, perdón dije no le había visto. No se preocupe me contestó, es que me había dejado las alas, que cabeza la mía y llego tarde a la procesión Se las puso como autentico mochilero y se fue volando hacia el barrio de la judería.El señor me dijo que el ángel no pagó el café.


Xavier Ferrer Chust


lunes, 2 de abril de 2012

Xavier Sanchez: Ver y mirar es diferente.


Algunas veces me descubro a mi mismo observando con profundidad los rostros de las personas que se cruzan conmigo en este ancho mundo.  Procuro grabar esa imagen en mi memoria a corto plazo (a muy corto plazo, para eso inventaron la fotografía), e intento analizar y elucubrar algo de la persona  que emite  esa expresión, la mayoría de las veces anodina y críptica como un muro de granito, como la que nos mostraría un graffiti común hecho con una plantilla estándar.

Otras veces ese muro se resquebraja y se cuela alguna expresión interesante. Es en esos momentos que maldigo por no llevar la cámara encima, ¿porqué no han inventado aún un implante cerebral que permita hacer fotos con los ojos y mandarlas al “guatsap” en menos de un segundo?, menudo estrés, !que horror¡ , prefiero arrastrar mi pesada cámara y hacer ruido, quiero aprender a enfrentarme a la humanidad, de buen rollo claro!!, conocer, interactuar, no solo mirar.

A veces hay suerte y el momento justo te captura a ti en vez de tú a él, otras veces lo persigues y no hay manera, se escapa sin remedio,  aunque siempre es interesante antes de descartar un fotograma analizarlo detalladamente porqué te puedes llevar una grata sorpresa. Es el caso de la fotografía que os presento, la expresión de un trabajador en una barcaza de Venecia se ha colado por el obturador, la mirada perdida en un pensamiento de preocupación y la promesa de un día duro de trabajo en esta vida de futuro incierto.

Xavier Sánchez.


domingo, 1 de abril de 2012

Ana Martinez Giner: Preludio



La impotencia es una sensación terrible.

29 de marzo, día de huelga general.
Por la mañana acudí a trabajar. A la empresa dónde llevo 14 años haciéndolo y que cerrará sus puertas dentro de tres semanas. 

Podéis imaginar algún que otro comentario “si tu no vas a la huelga, que no tienes nada que perder, que vergüenza”...
Pues sí creo que tenía algo que perder, perder la oportunidad de trabajar un día más, mientras pueda hacerlo. Tanta gente está necesitada de ello, desesperada por no poder ser productivo, que hubiese sido una gran pérdida.  Media huelga a la japonesa.

Que nadie se confunda, no estoy de acuerdo con la reforma laboral en gran medida. No soy de derechas, pero hace tiempo que dejé de ser también de falsas izquierdas. Aun así voto. Aunque piense que ninguno de los “grandes” partidos que tienen el poder en sus manos, se ha preocupado de proteger al pequeño empresario ante las dificultades. Ninguno se ha preocupado de que los que han estafado, los que han hundido la economía del país (a la crisis mundial pertenecemos muchos países), paguen por ello o devuelvan lo que ha robado. 

Dejan que el que no tiene trabajo se hunda en desidia. Es mejor seguir exprimiendo al que trabaja. Al pequeño empresario, al trabajador autónomo y también al que trabaja por cuenta ajena, cada uno intentando valorarse más con su esfuerzo y esforzándose más para seguir siendo valorado. Y vivir de ello. Cada uno con sus mayores o menores pretensiones, pero todos al fin y al cabo, queriendo trabajar dignamente. 
Es mejor seguir dejando que trabajadores varios se enfrenten entre ellos, así no se enfrentarán a los que realmente les han llevado a esta situación extrema. Nos apedreamos entre nosotros, al que trabaja y al que va a la huelga por igual.

Ahora que me estoy planteando ser autónoma, veo que tampoco me darán ninguna indemnización de 45 días si mi empresa no funciona, nadie me dará una prestación si invierto todo lo que tengo y me va mal, pese a poner todo el empeño. ¿Por qué nadie ha empezado por ahí, para que el que da y tiene trabajo pueda superar sus dificultades en este momento, en lugar de abaratar el despido o empeorar las condiciones laborales? 

Quiero trabajar, quiero crecer,  personalmente y en mi puesto de trabajo, quiero saber a dónde voy. No quiero aceptar una oferta de trabajo que no me permita pagar mi alquiler de 26 metros cuadrados  ni de tener pretensiones para una calidad de vida mejor. ¿Que osadía verdad? Pero voy a hacerlo.

Ya está bien también de quejarse de empleados apalancados cuando a los que les empleaban no les importó formarlos ni facilitar y valorar el esfuerzo por mejorar en su trabajo ¿Porqué toda mi formación para la empresa fue iniciativa propia, fuera de mi horario laboral y en ocasiones, pagada de mi bolsillo? 

Esta tarde  protestaré sin descuento alguno en mi nómina, gracias a una especie de “convenio propio” y a que mi jefe se considera un trabajador más, porque no estoy de acuerdo con la reforma laboral. Porque quiero que las cosas sigan cambiando, porque quiero trabajar por mi cuenta o para otro, por un sueldo que me permita tener una vida digna e independiente y porque quiero que se deje de pensar que mi país es un país de vagos. Porque necesito exigir mejoras y responsabilidades tanto como trabajar.


Ana Martinez Giner