domingo, 24 de junio de 2012

La residencia

La mayoría de nosotros somos incapaces de imaginarnos ambulando precariamente entre unas barras paralelas ayudados por una fisioterapeuta. Un metro, no más, nos separa de la silla de ruedas que suele trasladarnos de un lado al otro de la residencia. 
Para la mayoría de nosotros esto puede suponer una "no vida", dependiendo de que nos compren y hagan la comida, que no escogemos. Decidan lo que nos puede entretener o no. Y la mejor hora para acostarse o levantarse.  
La mayoría de nosotros no tiene presente que, ya en nuestra juventud, las cosas pueden ser iguales. Caminamos entre pasarelas autorizadas. Comemos lo que nos podemos permitir y nos acostamos en función del "dios despertador". Tampoco hay demasiadas diferencias. 
Por eso no nos va a extrañar, si toca.




Al menos, en la residencia estarán pendientes de nosotros y se desvelaran por cuidarnos. 
Igual puede ser un final feliz a demasiadas amarguras pasadas.

viernes, 22 de junio de 2012

Pidele cuentas a Soria


Rememorando la película Pídele cuentas al rey del director asturiano José Antonio Quirós y tan bien interpretada por Adriana Ozores y Antonio Resines, hoy parten andando desde Mieres 60 mineros asturianos con la intención de, tras recorrer 430 Km., pedirle cuentas a Soria, nuestro actual ministro de Industria, Energía y Turismo.
En La Robla, León, se les unirán otros 60 mineros de Castilla León, y en Madrid se les unirán otros 60 que realizarán la caminata desde las cuencas mineras de Aragón.

-¿Y qué piden esta vez los mineros? Les dirá el ministro.

El carbón comenzó a explotarse en las cuencas mineras de Asturias a mediados del siglo XIX por diferentes empresas europeas (francesas, belgas, inglesas, suizas y alemanas). La dureza de sus trabajos y las largas jornadas de labor hicieron que los mineros luchasen por mejorar sus condiciones laborales organizándose en asambleas y creando el germen para la creación de sindicatos. La U.G.T. primero y más tarde Comisiones se hicieron con las afiliaciones de la mayoría de los mineros astures. En octubre de 1919 convocan una semana de huelga y consiguen la jornada de ocho horas en el exterior y siete en el interior.

Lo que en su comienzo fue un próspero negocio, dando trabajo a obreros de toda España, especialmente de Galicia, Extremadura y Andalucía, dejó de serlo en los años 60 del siglo pasado cuando se liberalizó la importación de carbón europeo, los empresarios europeos vendieron las minas a empresarios españoles pero éstas dejaron de ser rentables y una tras otra se fueron a la quiebra.

Viendo el progresivo desmantelamiento de las minas, hace ahora 50 años, en 1962, los mineros asturianos realizaron la primera gran huelga que sufrió el régimen del general Franco, que duró 3 meses y que se extendío por el resto de España.

En el 1963 se realiza el I Plan de desarrollo y también un año más tarde el primer Régimen de Ayuda a la Minería de 1964.
Tras el rotundo fracaso de ambos planes, en 1967, el estado se concentra con el resto de las empresas mineras asturianas: Duro Felguera, Hullera española, Fábrica de Mieres, Nueva Montaña Quijano, Carbones Asturianos, Industria Asturiana Santa Bárbara, Compañía de Carbones y Compañía Industrial minero Asturiana unificándose en una sola empresa HUNOSA; siendo el capital aportado por el Estado del 77% . El nº de mineros adscritos a Hunosa en su comienzo, 1967 era de 20.000 trabajadores.
En los 3 años siguientes (68 al 70) Hunosa absorve 10 nuevas empreas mineras deficitarias aumentando así sus pérdidas hasta 3.811 millones de ptas.

Un encierro de 36 sindicalistas en la 4ª planta del pozo Barredo en el 1991 consigue que Felipe González y los dos sindicatos mayoritarios firmen un acuerdo para ir reducciendo la producción y plantilla de Hunosa en las próximas décadas a cambio de Fondos Mineros para reconvertir la cuenca minera.
Dicho Fondos, mal gestionados por sindicatos y gobiernos, sirvieron para poco y hoy la cuenca minera se encuentra desestructurada y sin nuevas empresas que sustituyan a la madre Hunosa.
En los últimos 30 años Asturias fue cerrando uno tras otro los pozos Venturo, San Mamés, Entrego, Samuño, Modesta, Fondón, Mosquitera, Pumarabule, Barredo, Polio, Tres Amigos, Llamas, San Víctor, San José, Santa Bárbara, San Jorge y San Antonio, y las minas a cielo abierto de Mozquita, Matona y San Víctor.
En este año, 2012, solamente quedan abiertos 7 pozos y todos ellos con fecha de cierre ya anunciada: En 2013 el Candín, en 2014 Sotón y María Luisa, en 2016 Nicolasa y Montsacro y por último, pondrán el cerrojo las dos «joyas» de Hunosa por su elevada mecanización y buenos rendimientos, los pozos Carrio y Santiago a finales de 2018 o principios de 2019.



En 1990 había en Asturias 25.400 trabajadores en la minería, hoy no llegan a los 2.000.
También las minas privadas de León, Palencia y Teruel están abocadas al cierre pues aunque algunas de éstas son rentables la U.E. les solicita la devolución de las ayudas recibidas durante estos años para poder continuar activas y esta devolución las llevaría al cierre definitivo.
El Gobierno del Partido Popular ha encontrado en la crisis la excusa perfecta para dar la puntilla a la minería del carbón, ni siquiera apuestan por el plan ya negociado en Bruselas, y ha recortado la ayuda al carbón en un 64%. El ministro de Industria, Soria, se ha mostrado dispuesto a reunirse con los sindicatos, pero añadió que “no hay dinero”. Cabe recordar que Mariano Rajoy, siendo líder de la oposición, acusó a Zapatero de “despilfarrar” dinero subvencionando las minas de carbón. Ya entonces lo tenía claro.
Por todo esto los mineros del carbón se encuentran en huelga indefinida desde el 28 de mayo, se encierran en las profundiadades de dos pozos, se manifiestan en la calle, cortan vías férreas y carreteras y desde hoy viernes 22 de junio marchan a pie hasta Madrid, no a pedirles cuenta al rey sino a este gobierno que quiere acortar la supervivencia del carbón al 2012 en lugar del anunciado 2018.
¿Serán suficientes estas manifestaciones y protestas para que el gobierno modifique el 64 por ciento de ajuste? ¿Continuarán los mineros recrudeciendo sus protestas?
Esperemos que las respuestas a estas preguntas no se las lleve el viento como en la mítica canción de Bod Dylan.


José Manuel Rodriguez

miércoles, 20 de junio de 2012

Seleccionando

No, este mozo no está preparando la Selectividad, esas pruebas que en base a su porcentaje de aprobados no parecen seleccionar nada. Habrá que llamarlas Clasificatorias, puesto que su propósito parece ser dividir a los futuros universitarios en dos categorías: los que estudian lo que quieren y los que estudian lo que pueden. Y eso que en España hay universidades en casi cualquier unidad territorial que le permite a un político crear una.


Y eso es lo que está haciendo nuestro mozo: intentar que sus notas sean suficientemente altas para que, llegado el momento de decidir, sea su vocación, sus intereses o cualquier otra consideración personal las que le lleven hasta esa actividad de la que, si todo va bien, vivirá el resto de sus días, y no toda una serie de reglas administrativas derivadas en muchos casos del conformismo o incapacidad de los gestores. Tensión, amargura y esfuerzo que e añaden al trabajo intelectual en pleno periodo de su maduración como persona.

domingo, 17 de junio de 2012

Diez segundos más o menos.


No son todos los días, ni es a la misma hora. Únicamente cuando me acuerdo.

Intento conseguir siempre el mismo encuadre, pero no lo logro; unas veces se queda más a la izquierda, otras a la derecha, o más arriba o más abajo. Lo único cierto es que, con el visor en el ojo, cuento diez y disparo.

E incluso me engaño pensando que en esto hay algo cierto... Cuento mentalmente, y unas veces serán once o doce segundos, y otras siete u ocho.

¿Y que importa? si me gusta hacerlo. ¿Qué importa si no se por que lo hago?.



miércoles, 13 de junio de 2012

Los negros guardianes del santo sepulcro

Desde la instauración del cristianismo se venera culto al lugar donde dicen que estuvo temporalmente sepultado el llamado hijo de Dios antes de que Éste decidiese subir a los cielos al encuentro de su añorado Padre.
Para que los infieles no profanasen este sagrado lugar durante cerca de dos mil años seis diferentes comunidades cristianas - católicos, ortodoxos griegos, coptos, armenios, sirios y abisinios - se relevan y disputan su primacía en la santa custodia.




Estos últimos, quizás por el color de su piel o por su lejano lugar de origen, nunca fueron muy bien vistos por el resto de las comunidades vigilantes, y aprovechando que hace doscientos años un incendio devoró los documentos que plasmaban los derechos históricos de los abisinios a la custodia del Santo Sepulcro, los expulsaron de la basílica. Inasequibles a esa acometida los monjes etíopes, como pecadores expulsados del paraíso, se trasladaron al tejado donde fundaron un pequeño y lúgubre monasterio en el que aún viven esperando tiempos mejores.



José Manuel Rodríguez

domingo, 10 de junio de 2012

Una mañana en el cine




Son las 8 de la mañana y las bocas del metro de Rambla Catalunya se tragan a los últimos rezagados de la fiesta nocturna.  A lo lejos veo una figura de negro con sombrero en una pose extraña. El Maestro ya está trabajando, aprovecha el último hueco que hay en la acera antes de que una furgoneta de reparto aparque para hacer una foto de la entrada del cine.

Después de un saludo y un fuerte abrazo me enseña la foto que acaba de conseguir… el listón está muy alto ya desde el principio, una foto irrepetible, llegamos tarde.
Poco a poco  va apareciendo el resto del grupo, grandes mochilas, trípodes enormes, caras de sueño y alegría por vernos de nuevo para hacer de las nuestras.

Tomamos un café y poca cosa más, hay que ir a por faena, el cine ha abierto las puertas y Antonio el operador de proyección ya debe estar trabajando. Entramos dentro y al cabo de un rato nos avisan que podemos subir por una escalera estrecha y empinada que nos lleva a la sala de proyectores..

De repente la sensación  de glamour que nos brindaba la entrada principal del cine desaparece y en su lugar nos encontramos con una sala más bien pequeña y abarrotada de maquinaria, cables, proyectores y otros enseres mal iluminados por una tenue luz que proviene de pequeñas bombillas de 8 vatios como mucho.




Poco a poco va calando la magia del lugar y nos vamos dando cuenta de la complejidad fotográfica del ambiente, poquísimo espacio y escasez de luz, los trípodes casi entrechocando los unos con los otros,  además, los destellos de flash están prohibidos para no molestar a los espectadores de la sala así que el Maestro decide sacarse un as de la manga y iluminarnos la escena con un potente proyector que se saca de la chistera.

Después de conseguir domar el poderoso haz de luz seguimos con lo nuestro, las horas pasan volando y donde en un principio no veíamos ningún tema interesante ahora las formas y texturas parecen fluir mientras Antonio nos va explicando su oficio. Parece que su narración se va hilvanando con las imàgenes que conseguimos tomar.

Se nos hace tarde y Antonio tiene que poner en marcha los proyectores de la sala inferior, nada interesante comparado con la maquinaria antigua con sus formas redondeadas y sutiles, nos despedimos de Antonio con la promesa de regalarle nuestras mejores fotos, él desparece escaleras arriba donde aún, la magia del cine sigue dando vueltas con su sonido particular.



martes, 5 de junio de 2012

José Miguel Martín: Materialismo



En unos momentos tengo que volver al interior del templo para tocar la campana a intervalos regulares. La verdad es que no tengo muchas ganas pero los monjes me han encomendado esta tarea y tengo que hacerla. Y no sólo eso, tengo que hacer todo lo que me manden los monjes. Y mañana también. Y al otro. ¡Qué curioso! Dicen esos turistas que con este papelito puedo permitirme algún caprichito. Me han dicho que este papelito se llama billete y que se pueden comprar cosas con él. Mira que dicen cosas raras estos turistas, están todos locos, se creen que estos papelitos te elevan el espíritu y te hacen feliz. Yo llevo ya un rato manoseándolo y sigo igual. Estos turistas se creen que me van a engañar. Me voy a tocar la campana.

José Miguel Martín