Mostrando entradas con la etiqueta Xavier Ferrer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Xavier Ferrer. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de octubre de 2012

Las niñas ya no quieren ser Princesas

Foto Xavier Ferrer Chust . Palermo, 2009
"Ruke di guk,ruke de guk
sangre hay en el zapato.
El zapato no le va.
La novia verdadera en casa está"

Jacob Karl,Willhelm Grimm

-Que guapa estas,pareces una princesa
-(Niña de 4 años) No quiero ser princesa,quiero ser pirata.

Y es que ya nadie quiere ser princesa,que está muy complicado,como dice  Jia Lui de "¿Quién quiere casarse con mi hijo?":
“dicen que para encontrar a un príncipe azul hay que besar cien ‘rabos’”

Y eso que los cuentos se adelantaron a su tiempo.Y ves princesas con los zapatos en la mano, volviendo a casa sin carroza,rimel corrido y cansancio acumulado.
Con príncipes de usar y tirar.
De pequeña yo como muchas otras soñábamos con príncipes azules,montados en caballos blancos.Pero te haces mayor y descubres que las princesas toman bebedizos que acortan barbillas y agrandan pechos.
Que lo Rumpelstiltskin no era magia sino fondos desviados.
Y entonces ves que en realidad lo más justo es estar con los descastados y gritar
¡Que les corten la cabeza!

Texto: Rosa Blanco

domingo, 29 de abril de 2012

Grabarka


Yo, y como supongo que todos los fotógrafos, sentimos placer al hacer una fotografía. Ese momento del disparo, ese encuadre por la mirilla, esa foto perfecta.. Pero también está todo lo de fuera, todo lo que no sale en la imagen pero que nos hace partícipe de ella, los sonidos, los olores, los sentimientos, que importantes son cuando vemos a posteriori la foto y sin recibir esas sensaciones, las recordamos trasportándonos en un instante al lugar de la captura.
Uno de esos momentos que mas me la regalado mi afición por la fotografía, fue en un viaje a Polonia el año 2009, concretamente al Santuario Ortodoxo de Grabarka, durante la festividad de la Transfiguración de Cristo.
Viajé, con Joan un gran compañero y excelente fotógrafo. Llegamos dos días antes del acto y ya había anochecido, suponíamos que no habría nada de importancia pero decidimos acudir para tener situación del terreno y tomar contacto en el entorno.
Tras dejar el coche en una explanada, ascendimos hacia la iglesia por unas empinadas escaleras. A  la derecha e izquierda íbamos observando las miles de cruces clavadas en la tierra, ofrendas de los Pelegrinos desde hace muchos años. Las había de muchas medidas, desde muy grandes hasta muy pequeñas, todas muy juntas, era un bosque de cruces, dicen que hay 10.000 y me lo creo.
Llegamos a la cima, donde se halla el Santuario de la Virgen de Grabarka, todo de madera, pequeño, estábamos solos, cuando empezamos a oír unos cantos que venían del interior de la Iglesia. De repente empezaron  a salir de la misma unos veinte jóvenes, chicos y chicas cantando en coro música ortodoxa y poniéndose de rodillas y con un cirio en la mano empezaron a dar vueltas alrededor del templo. Apenas había luz, sólo un foco de luz alógena en lo alto de un poste.
Ese silencio, adornado por los cánticos, ese escenario oscuro, la luz de las velas, los gestos de dolor en sus caras, ver  como fluía la fe de sus cuerpos, todo fue una experiencia inolvidable y lo de menos fueron las fotos.
Xavier Ferrer Chust
Se puede ver una exposición sobre el trabajo de  Grabarka en Eibar del 4 al 27 de mayo
Y un resumen en mi web www.xavierferrer.com


martes, 3 de abril de 2012

Xavier Ferrer: Unas alas olvidadas


Como fotógrafo me suelo fijar bastante en las cosas que me rodean, estoy siempre como el ojo del ciclope observando en todas las direcciones ,necesito mirar y seguir mirando y por si acaso vuelvo a mirar, no se puede escapar nada si llevas la cámara colgando.Me habían pasado muchas cosas, pero nunca como esta. Córdoba las 18 horas y tras una cristalera de un bar vislumbro unas alas sobre una silla, automáticamente doy marcha atrás e intento componer la imagen, Mas adelante mas atrás, un poquito a un lado por el tema de los tercios, los reflejos no me ayudaban demasiado, pero hice cuatro disparos.Cuando emprendí la marcha, salió un señor del bar haciéndome indicaciones para que entrara en el establecimiento. Con cara de extrañeza así lo hice, adentrándome hacia donde se había situado el personaje, que sin hablar, me señalaba las alas que yo acababa de fotografiar.Yo entendí que me preguntaba el porqué de las fotos, seguidamente le expliqué que soy aficionado a la fotografía que las alas tras el cristal me habían llamado la atención , pero yo notaba como al hombre no le interesaban mis explicaciones y seguía señalando con su índice las alas.Dejé de dar explicaciones y le pregunté directamente que pasa con las alas. Al cabo de unos instantes pareció tranquilizarse y me dijo " Se las ha dejado...". Quitándole importancia le contesté que su dueño ya volvería a recogerlas. No dijo, se las ha dejado un ángel después de tomar café.Para un ciudadano escéptico con estas cosas, se dice para si mismo, este tío está zumbado, cojo puerta y me largo antes de que salga la Virgen del servicio y me borre del agnosticismo.Me voy señor, que tengo prisa y me están esperando, que usted lo lleve bien. Salí presuroso buscando la puerta y dirigiendo la última mirada a las alas. Cuando de pronto tropecé con alguien que entraba en el bar, perdón dije no le había visto. No se preocupe me contestó, es que me había dejado las alas, que cabeza la mía y llego tarde a la procesión Se las puso como autentico mochilero y se fue volando hacia el barrio de la judería.El señor me dijo que el ángel no pagó el café.


Xavier Ferrer Chust