sábado, 31 de marzo de 2012

Guardar


Guardamos cosas. Unos pantalones que hace 20 años que no nos ponemos. Una caja de fósforos que nos dieron, una vez, en una cafetería. Las llaves de una casa en la que ya no vivimos. La vieja agenda que usábamos en la universidad. La entrada de un museo o el resguardo de un billete de avión.
Es el guardar informal. Sin demasiado sentido. Simpemente son cosas que somos incapaces de tirar.
Distinto es guardar formalmente. Las fotos de nuestra infancia. La colección de Tintines. El reloj que heredamos del abuelo. Un billete de quinientas pesetas. La medalla de la primera comunión. Un recorte de periódico que habla de nosotros. La necrológica de un ser querido.
Guardamos en casa. Guardamos en el trabajo. Incluso en el bolsillo interior de un abrigo. Para darnos, un día, la sorpresa.
También es verdad que a veces salimos corriendo. Sin darle demasiada importancia a lo que podemos dejar atrás.





jueves, 29 de marzo de 2012

The last passenger

Aunque ya ha transcurrido demasiado tiempo desde que se apeó por última vez, en la Estación Sirkeci Gari, del ya desaparecido Orient Spress; aún recuerda, como si fuera ayer, el perfume que expelía la cristiana Dora y que hoy le transporta a aquellos inolvidables días.


Todos los jueves, tras la primera oración matutina, se reclina con un pitillo entre los dedos, sobre aquella ventana desde la que vio alejarse paso a paso a su inalcanzable primer amor europeo.

En otro tren, más ajado, pero de la misma época del Orient Espress, su hijo menor se apoya sobre la inexistente puerta del vagón de segunda, y mientras deja entrar el aire del Bósforo, en sus pensamientos no deja de viajar el perenne repetido pensamiento de cómo habría sido su vida si su padre en lugar de conformarse con ver alejarse a su amada Dora, hubiera roto las duras cadenas de su religión, y se hubiera ido de la estación del brazo de su ya imposible Dora madre.




miércoles, 28 de marzo de 2012

Antonio Gaga: Mientras dormíais



En ocasiones, a la casualidad se le une algo de suerte y una pizca de ¿magia? y el resto suele ser cosa tuya, disfrutar de un instante especial, que no es este, porque esto no es más que una foto y como tal limitada a ser el mero recordatorio del momento que precedió y siguió al gesto de apretar el disparador, ese momento tempranero, de las ocho de una mañana veraniega, mientras ellas aún duermen y yo me escapo sigiloso para regalarme uno de mis modestos placeres habituales, caminar pausado por el paseo de la playa, hasta el kiosko lejano, donde comprar el periódico, buscar la olorosa esquina de la terraza del bar, donde esta el jazmín plantado y desde la que tanto la mar como el trajín matutino de la gente se pueden observar, un amable camarero, ese café solo rozando la perfección, la risa de los niños y las melenas al viento de las chicas camino de la playa, la sensación de que cada cosa esta justo en el lugar que debe, luego, cuando el último sorbo de la negra infusión cruce por mi gaznate, sonara, como siempre, mi teléfono, ellas se despiertan ahora e indagan, aún con legañas en los ojos, sobre mi paradero...huele a salitre e incluso parece que sonara esa maravillosa «Barbie Girl» de Ben L’Oncle...

“You’re my barbie girl, in a barbie world
Life in plastic, it’s fantastic!
I can brush your hair, undress you everywhere
Imagination, life is your creation”

A ver Merkel, a ver como te lo digo que tu no te enfades...





martes, 27 de marzo de 2012

¿Crisis? ¿Qué crisis?


Cuando llegué a la adolescencia había crisis. El país, afortunadamente, estaba saltando por los aires. Durante aquellos años, algunas de las mentes más lúcidas de mi generación no lograron salir adelante. La falta de perspectivas, la heroina y el SIDA se los llevaron por delante. Todas aquellas ideas de contracultura y marxismo se esfumaron. Y el Travolta de la Fiebre de un Sábado Noche sustituyó al Peter Fonda de Easy Rider. Cambiamos libertad por acomodación. Y así hemos ido tirando estos últimos veinte años.
Ahora, el SIDA es una enfermedad crónica y la heroína está pasada de moda. Seguimos sin falta de perspectivas, pero la crisis está pegando fuerte. Y el acomodo nos ha llevado a la falta de ideas para salir adelante. El Papa acaba de decir que el marxismo ha fracasado. Tiene razón a medias. En la lucha de clases, hay unos que van ganando.


domingo, 25 de marzo de 2012

Tres relatos



No salgas de noche. Te esperan, en cualquier sitio, en cualquier esquina, en cualquier café. No salgas de noche, puede pasarte algo, puede atacarte un desconocido que pide fuego, un cigarrillo, unas monedas. No salgas de noche, no salgas sola de noche. No sabes el peligro que acecha a una chica de 17 años de noche. Vuelve a casa, a la seguridad del hogar. Haz palomitas. Pide una pizza. Pero no salgas de noche. La noche es para las hienas, los lobos esteparios, las bestias.

Después de veinticinco años, vuelvo al mismo café. Las mismas personas están sentadas en los mismos sitios. Las mismas bebidas están encima de las mismas mesas. Las mismas sillas y los mismos camareros, con las mismas bandejas metálicas redondas. Es imposible que no haya cambiado algo. Y sin embargo es así, el mismo sitio remedo de hogar, la misma sensación de vacío tras la búsqueda de lo inabarcable.

Una casa incómoda con muebles antiguos y sucios. Un piso frío con antiguos balcones de madera por donde entra el agua y el frío. Nada que comer en el frigorífico, nada que beber en la nevera. Lo mejor es salir, hoy entre semana está todo tranquilo. Si me llevo un libro podré pasar una hora con un cortado en un sitio caliente. Podría llevarme los apuntes de física y repasarlos junto a una coca cola. Hola, qué tal, qué estudias. ¿Cuál es el libro que estás leyendo? ¿Ese acento es de Córdoba? ¿Me puedo sentar aquí?

sábado, 24 de marzo de 2012

El despido en cuento


21:25
Hora de ventana para mis cinco minutos de odio y recuerdo. El cabrón lo sabe y ríe mientras yo muerdo. Sólo espero que engordes y engordes hasta que tu amigo muera de miedo; cuando corras con el abrazo a poner tu negocio en su parlamento.
¿Y si reventaras y tu grasa resbalara hasta su cuello? ¿Y si su corbata se convirtiera en improvisado pañuelo? ¿Y si sus pantalones se oscurecieran con el miedo? ¿Y si un olor nauseabundo escapara de su cuerpo? ¿Y si llorara arrastrado por el suelo? ¿Y si un perro levantara la pata en su feudo? ¿Y si...?
21:32
Qué cabeza la mía! ¿De dónde habrá salido el perro?
A trabajar...no me despida...le prometo que ya estoy cuerdo!


viernes, 23 de marzo de 2012

Autos de choque


Desde que mis hijos crecieron, no me acerco activamente a una pista de autochoques. Incluso no se si todavía se llaman así. Cuando era pequeño y solo me podía montar en los caballitos (¿Tendrán, ahora, otro nombre?), miraba con cierta envidia a los chavales adolescentes que poblaban la pista. Como embestían unos a otros. Solos o con la novia bien agarrada por los hombros. Algunos, con un cigarrillo en la boca. No tengo fotos de aquellas escenas, pero las imágenes están perfectamente guardadas en mi memoria. Si un día sufro Alzheimer, no serán las primeras en desaparecer.






Lo que no veo tan claro es el futuro de los autos de choque como lugar de divertimento. Incluso como lugar. Me temo que no estarían en el top ten de la lista favorita de los adolescentes para divertirse. La estética ha cambiado poco. La tecnología creo que debe ser parecida. Los coches no hacen piruetas distintas, no llevan GPS y no vuelan. Ni siquiera llevan airbag. Imagino que por una cuestión de presupuesto. 

Duele. Pero sin saber demasiado porqué, esas pistas con coches eléctricos, cuyo volante permite poner la marcha atrás sin darle a ninguna palanca (y eso es magia), parecen destinadas a pasar a mejor vida. O no...

jueves, 22 de marzo de 2012

¿Te preocupa el futuro?

A todos nos preocupa el futuro ¿cómo iba a ser de otra manera? Sin embargo, a ese viejo ratón que roe nuestros momentos más íntimos le crecen los dientes cuando llegan los hijos. Todo cambia, se ensancha y profundiza, y esa sensación de impotencia con la siempre nos enfrentamos a lo que nos viene se transforma en angustia. Y es que los hijos son nuestro talón de Aquiles, esa zona de la garganta que siempre tenemos al descubierto.




Los que vienen no serán tiempos fáciles; esa inocencia parece definitivamente perdida. Muy atrás quedaron los tiempos en los cuales un mínimo de educación y cierto apoyo familiar o de amigos bastaban para que a los nuestros no les faltara un trabajo decente. Ahora las ofertas son escasas, la competencia feroz, y las necesidades -¡ay, todo lo que creemos necesitar hoy en día para ser felices!- interminables. Vemos como una casta de vividores ha parasitado todos los niveles de la sociedad, mientras que otros sólo parecen encontrar soluciones en las protestas, sin ofrecer alternativas reales o atacar de forma cívica la fuente de los problemas.

Y volvemos a mirar a nuestros hijos, a temer por sus ilusiones, la pérdida siempre traumática de su inocencia, su futuro en una sociedad cada día más embrutecida. Y pensamos si fueron buena idea, o con qué ojos miraremos a nuestros nietos.

martes, 20 de marzo de 2012

Sobre el uso y disfrute de los paraguas


Después de varios intentos y prototipos, un inglés, Samuel Fox de Sheffield, inventó en 1852 la estructura de acero para los paraguas, lo que hizo que su uso se extendiese al común de los mortales.
El invento estaba fenomenal, nadie lo discute,¿pero se puede empezar a usar las cosas así, a lo loco?
¡Pues no señores, no! ¡Un poquito de criterio!.
Los paraguas son un arma peligrosísima en manos de marujas.
¿Cuantos ojos se han sacado con tan mortal arma?
No podemos, DEBEMOS crear un código de circulación con paraguas en la mano.


Propongo el siguiente:


1.Mantener SIEMPRE las distancias de seguridad con respecto al resto de transeúntes, una distancia mínima es fundamental.
2.Prohibición de pasear debajo de las poyatas si vas con paraguas ¡Un poquito de humanidad! Toda esa gente calándose,mientras la Señora pasea libremente, debajo de techado, con su paraguas familiar.
3.Cuando se crucen por la acera dos transeúntes con paraguas hay que crear un código de inclinación del paraguas, con el fin de poder pasar los dos sin que uno se lleve por delante al otro.
4.Cuando el paraguas va cerrado,debería ir en posición vertical y no horizontalmente como lo llevan la mayoría de yayos y marus ,que se van llevando por delante todo lo que encuentran a su paso.


Señoras o siguen el código de conducta paragüil o se les irán retirando sus puntos de conducción paragüil. En caso de perderlos todos, pasarán a no poder tener acceso al uso del paraguas y tendrán que proteger sus cardados (laca Nelly) con bolsas del Alcampo ¡Y ahora las cobran, ténganlo en cuenta!

lunes, 19 de marzo de 2012

Jose Manuel Rodriguez: Agapito

Agapito era lampistero. Su trabajo consistía en custodiar las lámparas de los mineros y entregárselas a éstos a cambio de una ficha numerada que los mineros deberían devolver al finalizar su trabajo para que Agapito supiese que al estar completo el fichero ya no quedaba nadie en las oscuras profundidades del pozo.
También debería cargar sus baterías para que los mineros pudieran ver con claridad el negro carbón que tenían  que arrancar a la estrecha capa hullera.
Su pozo, el Pumarabule, lleva cerrado ya mucho tiempo pero aún recuerda su último día de lampistero. Una vez completado el puzzle del tablero con las últimas fichas, colocó la suya, pero se negó a subir el plato donde durante tantos años descansó su ropa de trabajo.
Ya hace mucho tiempo de esto y aún hoy descansa sobre el viejo plato ropero la última camisa de trabajo de Agapito.



domingo, 18 de marzo de 2012

¿Por qué tardaste tanto?


Sobre las dos de la madrugada, Laura estaba muy preocupada. Juan avisó que saldría tarde del trabajo. Pero eso fue a las ocho de la tarde. A medianoche le llamó al móvil, pero estaba apagado o fuera de cobertura. En la oficina nadie contestaba. Lo intentó de nuevo a la una. Nada. Imposible comunicar con su marido.
Volaron los castillos: ¿había tenido un accidente? ¿tal vez estaba con otra mujer? Llamó a uno de sus compañeros de trabajo. Se había ido antes que el.
Fumó, bebió un par de cervezas, intentó ver la televisión, acostarse…
Cerca de las tres escuchó el inconfundible ruido del motor acercándose por la calle.




Salió sobre las doce de la oficina. En la autopista pinchó una rueda y no llevaba la de recambio. Una grua, que tardó mucho, le llevó a un taller de 24 horas. Tuvo que cambiar dos ruedas y comprar una tercera, por si acaso. La broma le había costado un pastón.
Laura le abrazo, ya relajada de tanta tensión. Cariñosamente, le beso. Al acariciarle la nuca observó que la corbata estaba por encima del cuello de la camisa. ¿Y eso?

sábado, 17 de marzo de 2012

La captura como acto de creación

Es ya algo demasiado común hablar de las fotografías como pedacitos de vida. Sin entrar siquiera en la absurda -por gastada- discusión acerca de si una foto debe reflejar la realidad, parece evidente que la vida es suficientemente rica y compleja como para que detrás de una imagen no haya mucho más que lo que se muestra ¿Quién podría dudar eso?

No obstante, para lo bueno y para lo malo, el hombre -permítame el lector un inciso: ruego se me informe si en alguna ocasión hago uso de algún término o expresión propio del lenguaje no sexista, para así corregirlo de inmediato y retirarme de la vida pública- el hombre, como decía, nunca se conforma con lo que se le da y quiere más. En el caso de las fotografías, construye historias y crea emociones propias.





La foto de hoy no da pie a muchas interpretaciones. Los tres niños se lo están pasando pipa en la puerta de la iglesia con los pétalos de rosa que tantas veces acompañan al arroz; es una boda pues... ¿o no? Podría ser un bautizo, o una renovación de votos de esas tan en boga. Los niños están muy alegres; todos hemos sido niños, nos podemos identificar con ellos, sentir en nosotros su alegría pero ¿sabemos por qué están alegres o nos lo inventamos al crear nuestra historia? Puede que estén alegres porque es una boda pero ¿y si no lo es? Cabría también la posibilidad de que estuvieran actuando para el fotógrafo ¡Todo podría ser verdad al mismo tiempo!

El hecho es que la fotografía ha capturado la intensa alegría de tres niños, la cual se nos ha contagiado. A partir de ahí, el fotógrafo nos ha cedido su asiento de creador y nosotros hemos hecho el resto. Y como se indica en toda obra de ficción: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

viernes, 16 de marzo de 2012

Luis Pugnaire: Vida alrededor


Si se tiene 5 años y se escucha por prescripción facultativa el consejo –o condena- a no malgastar el poco resto visual que tienes, con actividades que únicamente están reservadas para aquellos sin esa tara física, puedes hacer dos cosas: y la que yo escogí fue atrincherarme en el pensamiento de que hay personas mayores que no tienen idea de lo que dicen.
Y no se si fue por causa de aquel momento, y en consecuencia por testarudez de no querer reconocer la realidad; pero lo cierto es que sin intención de demostrar nada a nadie, mis juegos, mis aficiones, mis deseos, se encaminaban inexorablemente por todo lo prohibido para mis ojos. Unos ojos, que según el galeno se apagarían muy pronto.
42 años después aun no se ha cumplido la profecía del facultativo… Cierto es, que si hiciéramos un símil de estos mis ojos con una cámara fotográfica, podríamos hablar de un ISO fijo de 6400, de unas lentes rayadas y con manchas, donde no va ni el zoom ni el angular. Únicamente de vez en cuando, el macro. Y desde luego el SAT se desentiende…




jueves, 15 de marzo de 2012

Rosa Blanco: Sobre la moda y la estupidez humana

Hoy he salido de casa con un bolso en la cabeza pero ha sido un completo fracaso; ni me he sentido más guay, ni maripositas en el estomago, ni nada de nada. Yo creo que el fallo ha estado en que el bolso no es un Loewe y no vale más de lo que gano en un mes. Así que ahora estoy un poco desubicada, buscando mi sitio. Si la gente del anuncio representa a la juventud española, una de dos o no soy de aqui o no soy joven. Aunque otra posibilidad es que no sea una niñata boba hija de papá.
La pena de todo esto es que hay gente que pasa por el aro y le parece que su bebé es feo porque tiene las piernas gorditas y cortas y pancita de bebé (caso real de ésta mañana mismo en mi tienda). La suerte está en que mucha gente con el uso de las redes sociales, les puede decir a la cara "Iros al peo ridículos, ni somos así, ni queremos serlo"







miércoles, 14 de marzo de 2012

A 300 por hora

Soy un infiel seguidor del campeonato de F1. Me he subido al coche en dos etapas diferentes: la primera hace años con el gran Ayrton Senna y la segunda obviamente con el paisano Fernando Alonso. No puedo presumir de ser un aficionado de toda la vida y durante mucho tiempo tuve que soportar estoicamente los improperios de aquellos que no han dejado de girar una sola vuelta en los últimos veinticinco años. Nunca tuve problemas; siempre asumí con tranquilidad mi condición de becario televisivo del motor.

Ahora las cosas han cambiado. En los últimos tiempos he conseguido hacer enormes progresos. Desde los imprescindibles y básicos boxes, pit stops, safety cars, slicks, stops and go, qualifying sessions y pole positions...he llegado a sintetizar y comprender los principios básicos del funcionamiento de cilindros, cárteres, bobinas, sondas lambda, catalizadores, termostatos, bujías, pistones y demás elementos antaño desconocidos y de funcionamiento estrictamente mágico.


Son muchas las sensaciones y experiencias que nunca había imaginado que llegaría a disfrutar. Sé moverme por un box lleno de herramientas de precisión como si estuviese en el salón de mi casa; sé lo que es ir al baño y que una pit babe me espere a la puerta para devolverme al asiento de mi bólido; sé trabajar codo con codo con mi ingeniero de pista e incluso he llegado a descifrar el 90% de los matices de su voz para saber cómo transcurrirá mi parada en boxes.

Pero lo mejor, lo que nunca olvidaré, lo que más me ha hecho madurar en el mundo del motor, lo que me ha dejado una enorme e inolvidable sensación de vértigo, han sido las varias ocasiones que en el último año he conseguido alcanzar e incluso rebasar la barrera de los 300 por hora; iva incluido.

Si fuese un piloto de F1 no me importaría empezar a disfrutar de un retiro dorado en una escudería incluso menor.





lunes, 12 de marzo de 2012

La chica del anuncio



Imagínense que puedo escoger un cuerpo. 
Puedo ser esa chica bella del cartel. Con una vida glamourosa. Cargada de éxito y dinero. El centro de las miradas ahí donde va. 
O puedo ser algún miembro de una familia normal. Con el dinero para llegar justo a fin de mes. O no llegar. Un hombre, una mujer y un par de hijos. Una hipoteca y el seguro de vida. No parece una opción demasiado atractiva.
Pero la chica guapísima no deja de mirar a esa familia tan ocupada en buscar el chupete del bebé.
No hay envidia en su mirada. Es simple complicidad. También forma parte de una familia con algún crio por en medio. Paga su hipoteca y le cuesta llegar a fin de mes. 
Todos estamos en el mismo jodido barco.
¿Que cuerpo debo escoger?

Rafael Maldonado: La incertidumbre


Una vez me preguntaron sobre un conocido documental de divulgación científica donde intentaban explicar, de forma entendible por el común de los mortales, los principios básicos de la física cuántica. En él, se intenta trasladar las observaciones subatómicas a nuestra realidad cotidiana y lo difícil que sería entender el mundo si nos comportáramos, por ejemplo, con dualidad onda-partícula. El reportaje acaba con preguntas trascendentales sobre la realidad del universo y la naturaleza del conocimiento obtenido a través de los sentidos. Una vez me preguntaron que qué pensaba de todo eso... mi respuesta fue inmediata: ¡y yo qué sé!

Con las fotografías, me pasa exactamente lo mismo. Son como las expresiones de mis sentidos, recogen ciertas señales del exterior que a través de impulsos nerviosos llegan a cierto lugar del cerebro donde se construyen (las imágenes no se crean en la retina) y pasan a cruzarse con las señales de mi memoria del hipocampo, para transmitir una idea o sensación... que solo yo sentiré y comprenderé.


El problema es el siguiente: ¿es posible entonces expresar o comunicar con una fotografía? ¿Recoge el receptor el mensaje que quiere el emisor, algo aproximado o una cosa totalmente diferente? El lenguaje tiene unas normas y unos significados previos, pero ¿tienen los sentimientos léxico y gramática?

Julio Cortázar decía que escribir era para él una especie de trance, que no comprendía como llegaba a ello, que a veces se observaba a sí mismo escribiendo a través de sus pluma cosas que no sabía de donde venían. Del mismo modo, y salvando las distancias con el genial escritor, tomo la mayoría de mis fotografías. Pero siempre tendré la incertidumbre de que al ver o hacer una fotografía alguien más pueda sentir lo mismo.

Y si me preguntan si se pueden transmitir esas sensaciones, diré... ¡y yo qué sé!

sábado, 10 de marzo de 2012

Salvador Altimir: Abandonar

Dice el diccionario que abandonar es separarse de un objeto, sea persona, animal o cosa, con el que se tienen relaciones de interés, de afecto, de protección o de deber. Nadie considera que tirar una bolsa de basura al contenedor sea abandonarla. Pero si lo sería dejar una mascota en medio del monte. Hay formas de uso curiosas. Algunas hacen referencia a nuestra ausencia. Abandonar el puesto de trabajo, por ejemplo. O abandonar a un amigo o amiga cuando no se acude a la cita. Otros hacen uso del pensamiento. Abandonar una idea. O al desamparo. Abandonar a la abuela en la residencia. O a la estética. La belleza nunca la abandonará.  Cuantas formas distintas de usar la misma palabra. Abandonarse en los brazos de la mujer. Abandonar las esperanzas. Abandoné mi suerte al azar.




Una mañana de domingo, al ir por el periódico, vi este cuadro abandonado junto a un contenedor. Cada vez que lo miro pienso en que razón tendría alguien para dejarlo ahi. ¿Se trataba de una pareja a la que el amor les había abandonado? Tal vez se debía a una cuestión más práctica. ¿Se mudaban de piso y no encajaba en la nueva decoración? O más trágica. Uno de ellos había fallecido. Y el otro, en pleno duelo, era incapaz de mirar el retrato. Tal vez no era un abandono real. Lo habían dejado ahí, apoyado, mientras descargaban el coche. Animo al lector a dar su opinión sobre el motivo del abandono de esta fotografía.

No querría sentirme abandonado sin comentarios.

viernes, 9 de marzo de 2012

Ahora esto es una sociedad

Creo que a solo35mm le ha llegado la hora de evolucionar. Me resultaba divertido cuando solamente escribía yo, pero creo que puede ser mucho más enriquecedor y atractivo si participamos muchos más. Espero que lleguemos a ser entre 10 y 20 autores aportando contenidos.
Aquí no vas a encontrar un hilo argumental común; yo lo calificaría como una recopilación anárquica de cuentos. La fotografía es una parte fundamental del blog pero esto no es un foro de fotografía. Cada entrada integra imágenes y texto para contar algo que nos ha llamado la atención. Puede ser una anécdota, una experiencia, un recuerdo, un deseo, una sugerencia, un juicio...puede ser cualquier cosa, pero siempre con la implicación y visión personal del autor.
Poco a poco os voy a ir presentando a los nuevos miembros del blog. Sus entradas de presentación aparecerán con su nombre incluido en el título. A partir de ahí cada uno publicará sus propias entradas. Si quieres saber de quién es cada aportación sólo tienes que consultarlo al final de cada una de ellas.


Espero que lo disfrutemos todos.

jueves, 8 de marzo de 2012

Rodolfo Canet: Cama y desayuno

La comodidad es un valor relativo para el viajero; a éste sólo le importa que sea suficiente. Al fin y al cabo, lo que se busca no es conocer en el sentido turista del término sino vivir y sentir la realidad de los lugares por los que se pasa. Un lujo constante por doquier no sólo falsea este mundo ajeno en el cual se pretende introducir sin alterarlo, sino que al mismo tiempo aplana y homogeneiza todas esas sutiles diferencias que se quiere paladear, del mismo modo que muchas salsas igualan tantos platos hoy en día.
Por todo esto, siempre que las características del lugar lo permitan, el viajero no debe rehuir el placer de pasar sus noches en esos establecimientos habitualmente llamados bed & breakfast, no tan comunes en nuestras tierras como en las del norte. A menudo, muchos de ellos no son más que los domicilios particulares de sus dueños, de modo que la inmersión es completa: se entra en sus calles y se acaba en sus casas.




El viajero que estas líneas escribe no es comodón, pero si tímido y tendente a la melancolía, lo que en ocasiones ha introducido una componente emocional inesperada a algunas de sus pequeñas estancias. Recuerda, a punto ya de marcharse al no acudir -aparentemente- nadie a su llamada, a la viejecita en taca-taca que le alojó en Bath y el impacto que tanto ella como su marido, no impedido pero tan pausado como ella, le causaron. Y las conversaciones corales en la sala de desayunos de la pequeña casa del Lake District en la que pernoctó un par de días allá en 1997. Pero con especial simpatía recuerda la casa de Angela, británica dama exiliada en Prades, pequeña ciudad del Pirineo francés por la que pasó con dos compañeros, sus curiosos detalles decorativos ilustrados en la foto, y el espectacular desayuno que les preparó, cual hacendosa madre en batín, tras levantarse a propósito para ellos. Por unos momentos, Angie creó hogar para tres ciclistas a 700 km del suyo.

jueves, 1 de marzo de 2012

Carlos Bueno: Expectación

Seguramente un publicista nos diría que una de las cosas más difíciles de su trabajo es captar la atención, conseguir interés, que el interés se extienda y así alcanzar la máxima audiencia posible.

Es inevitable que pensando en captar la atención me venga a la memoria aquel antiguo programa precursor de mucha farándula de hoy en día, la máquina de la verdad, dirigido por el ya fallecido Julián Lago. Durante el transcurso del programa, se dirigía al personaje auditado y le realizaba la pregunta entorno a la que giraba todo el programa. Con la pregunta formulada, dirigía su antención a la cámara y mirando a los espectadores fijamente decía, "pero no responda ahora, hágalo después de la publicidad"

No se si este teatro era importado de un formato americano, no se si fue producto de la improvisación, no se cual fue el origen, pero recuerdo que fue una frase bastante popular en aquel tiempo que cumplía su objetivo, captar nuestra atención y generar interés.

Precisamente interés fue lo que un pequeño asiático consiguió captar en la calle, hipnotizando a más de un centenar de personas, con el solo hecho de pintarse de blanco...¿o fue el tanga?