Para la mayoría de nosotros esto puede suponer una "no vida", dependiendo de que nos compren y hagan la comida, que no escogemos. Decidan lo que nos puede entretener o no. Y la mejor hora para acostarse o levantarse.
La mayoría de nosotros no tiene presente que, ya en nuestra juventud, las cosas pueden ser iguales. Caminamos entre pasarelas autorizadas. Comemos lo que nos podemos permitir y nos acostamos en función del "dios despertador". Tampoco hay demasiadas diferencias.
Por eso no nos va a extrañar, si toca.

Al menos, en la residencia estarán pendientes de nosotros y se desvelaran por cuidarnos.
Igual puede ser un final feliz a demasiadas amarguras pasadas.
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