domingo, 30 de octubre de 2011

Fantasías

Miedo, claustrofobia, inquietud, terror, agobio...así podría resumir lo que decían mis amigos cuando les pedía que describiesen espontáneamente lo que veían en esta foto. La sensación de inmersión con las gotas de agua y el pelo flotando, esa pequeña fuente de luz, el gesto de las manos, el escorzo de la cabeza ocultándose...todo crea una atmósfera opresiva. Incluso a mi la foto me generaba algún que otro problema emocional. Resulta difícil desligar tus sentimientos de una foto cuando en ésta aparece un ser querido. Parecía un mal sueño...


Todo cambia con una pizca de razón. Recuerdas que eran las 9 de la mañana, que nos acabábamos de despertar, qué después de media hora de risas y bromas se me ocurre coger la cámara y hacerle unas fotos a mi hija, que después de las primeras 5 fotos mi hija estaba hasta las narices de su padre y sus peticiones, que se acaba metiendo dentro de la ducha, cerrando la mampara y tapándose la cara en señal de protesta...y que a los 2 minutos estábamos desayunando tan felices.


Tengo dos historias para escoger, una real y otra de ficción. Una totalmente insulsa y falta de interés. Otra llena de matices y expresividad; con poder para generar emociones y crear ilusiones. Lo que ves no se parece en nada a la realidad. Es libertad para vivir una fantasía guiada por una imagen y tú.


Ésta no es del mismo día, pero pudiera haberlo sido. ¿Tranquilizadora? ¿Fantasía?



sábado, 29 de octubre de 2011

Esencias viajeras pasajeras

Es difícil no sufrir un poco con nuestras ficciones. Nos sumergimos en la literatura, en el cine, en internet... y enseguida podemos disfrutar de una idea romántica, bohemia, aventurera y llena de matices, cada cual más atractivo. Ryanair nos sirve de puente y aparecemos disfrazados de época dentro de nuestro escenario. En pocos días podemos rellenar una lista de éxitos y fracasos. Menos mal que el balance de 90 pequeños fracasos y 10 celebrados éxitos arroja habitualmente un resultado sobresaliente.

La imagen del éxito:



La imagen del fracaso:


En la primera imagen nos situamos en una de las muchas escalinatas que ascienden por Montmartre. Llegué flotando entre cabarets y retazos bohemios; entre Picasso y sus amigos antes y Amélie y los suyos ahora. Algo empezó a fallar cuando en la Place du Tertre sólo veía lienzos con grandes narices, orejas infinitas y bocas retorcidas. Empezó a ser inquietante. Pero de repente, apareció un grupo de amigos con su música dispuestos a salvar a Renoir, Toulouse-Lautrec y compañía. No había plato ni gorra con monedas. En pocos minutos todo se convirtió en una explosión de emociones y fantasía. Era de noche, la temperatura fantástica y no quedó ni un solo peldaño libre en esa calle de escaleras. Sonaba delicioso, animado, vibrante, con alma. De una chistera salieron risas, bailes, abrazos y besos. Esa media hora de esencia incorrupta ya ni pudo ser empañada por los alrededores del Moulin RougueBravo Montmartre!!! 


La segunda imagen debería de ser la prueba definitiva para condenar a perpetuidad a Anita Ekberg y a Marcello Mastroianni. Me asomé con la idea de un baño sugerente en un entorno romántico. Dispuesto a disfrutar de Neptuno acabé con un gelato en la mano mirando asombrado a la muchedumbre y rechazando a cada minuto ofertas inmejorables por un Coliseo o por una arriesgada exposición a una polaroid. Además ahí seguían ellos, mirándote y burlándose de ti desde postales a un euro. Condenados. Así día y noche, a todas horas, y de madrugada sin gelato. No tiré las monedas. Ni me hacía falta, ni me pareció pertinente, ni me apetecía. Un dios protegido por la polizia. Ciao Fontana di Trevi!!!


Amélie derrotó a La Dolce Vita.


 De todas formas, mil gracias a todos los presentes...por la foto y simplemente por estar allí; de otra forma yo tampoco hubiese estado.
(Curiosa entrada en el blog de Paco Nadal en El País.com: Turistas haciendo el "turista")

jueves, 27 de octubre de 2011

Esquina de Alfama


Podría haber sido otra foto la primera, pero casualmente antes de empezar a escribir estaba leyendo el blog mividaenlisboa (micasaenlisboa). Ya hace unos años,  mi amigo mbaz me recomendó encarecidamente una casa con encanto en Lisboa. Pasó tiempo y conseguimos habitación. Fueron días especiales...como diría un "viejo conocido", uno de los muchos momentos fantásticos que hay dentro de ese mal cuarto de hora. Una casa con encanto y una anfitriona encantadora...María nos recomendó un restaurante en Alfama para disfrutar de una velada agradable escuchando fado. Así conocí la Esquina de Alfama. Quizás no sea el mejor sitio del mundo para escuchar fado, no lo sé, no entiendo lo suficiente. Quizás también esté enfocado sobre todo al turista que visita Lisboa, muy posible. Pero desde luego, nadie le puede negar que se crea una atmósfera fantástica y entrañable. Todo el personal del restaurante participa en el espectáculo y por momentos parece que te encuentras en medio de un musical. Recuerdo el momento en que las cocineras asomaron la cabeza por la ventana que conecta con el comedor para "contestar" al resto de fadistas.
La foto pertenece a la visita que hicimos un grupo de amigos en septiembre. En ella aparece el fadista Ricardo Mesquita. De nuevo unos fantásticos momentos con una fantástica compañía. Me gusta el fado, al menos este fado.


Gracias mbaz, gracias María.