Mostrando entradas con la etiqueta ByN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ByN. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de noviembre de 2013

La historia más bella del mundo


Este hombre que busca el billete para pagar su carajillo está a punto de desmayarse. Cae al suelo desvalido, la mujer se levanta, alarmada, para ayudarle. El hombre no responde, llaman a una ambulancia, suben al hombre a la camilla. La mujer no lo piensa, sube a la ambulancia con él. El hombre ha vuelto en sí y la mira tras la mascarilla de oxígeno con unos ojos pequeños y vidriosos. La mujer esquiva su mirada y piensa que, total, no hay nadie esperándola en casa. Su marido, en paro, era quien cuidaba de la casa, permanecía allí solo todo el día, le decía. Pero ella, ausente en su turno doble de limpiadora de oficinas, no se enteraba de lo que parecía inevitable. Así que un día dejaron de esperarla.

Llegan al hospital, los reciben, la dejan esperando en una salita. La mujer espera, por qué no. Sale un médico a informarla, como si fuera algún pariente. "Su padre está bien, un chichón de la caída, pero dígale que deje el alcohol y que se tome sus pastillas". El hombre entra empujado en una silla de ruedas. "Aquí está su hija, Simón". Esta vez sí se miran. Cogen un taxi. "Gracias por no decir que no soy tu padre". Es viudo desde hace cuatro meses, tampoco le espera nadie en casa, no tiene hijos, nunca llegaron. Él y su mujer se preguntaban si sería mejor así, con la de disgustos que dan. "Me llamo Esther". "Pero tutéame, mujer". "Es que podría ser mi padre". "Por eso mismo".

Texto: Rafael Maldonado
Foto: Salvador Altimir

jueves, 28 de febrero de 2013

La marea

Avanza la marea y desde la más punkie de las crestas hasta el ama de casa que recién secó el último de los platos desfilan sin prisa por las calles de Madrid. Todas las siglas, los colores, los modos de vida. Todas las lenguas y formas de entender el equilibrio entre los individuos y las colectividades. Sólo una ausencia, la de las élites económicas que tanto y tan poco tienen que ver con esa lenta corriente que, semisólida, todo parece llevar.



Y la ola avanza, no bajo el estrépito de la tormenta, sino de una banda sonora que lentamente pasa del ritmo de los tambores al caos de pitos y cánticos, como una radio a la que con parsimonia se le revisan los tesoros que esconde su dial.



Y al final de su camino la ola rompe contra la escollera y se disuelve. Movimiento mil veces repetido, nada nuevo bajo el sol, piensan los de arriba. Habrá más y pasarán. Pero las formas del mundo se han forjado de esta manera, y no hubo piedra tan resistente que quedara en su lugar.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Descartes

Descartes, no René, es el peor enemigo de los negativos. Nuestra materia gris el ejecutor, lanzador de procesos con estructuras complejas que examinarán miles de caminos y posibilidades en fracciones de segundo, para obtener un veredicto, me gusta, o no;

Los ganadores podrán ser mostrados y puestos a prueba en otras estructuras cerebrales, para obtener un veredicto, coincidente o no con el original; Normalmente se escribiría sobre los 'me gusta', pero por algún otro extraño proceso que habita en mi, siempre he tenido interés por los malos no tan malos, los 'no me gusta', así que me centraré en estos, los descartes.

Los perdedores de la selección cerebral, condenados al fracaso, pasarán a ser una combinación de bits con dos salidas, la muerte o la cadena perpetua. La muerte del material binario no me suscita ningún genero de debate interesante, más allá de los métodos esotéricos (para los neófitos) de borrado sobre un soporte magneto-óptico.

Los negativos sentenciados a cadena perpetua quedaran encerrados de por vida en lo hondo de carpetas de carpetas, allá donde no llega la luz, allá donde tardarán a tener la posibilidad de tan solo ser listados para un posible visionado, son muertos en vida, bits zombis; Estos entrañables millones de bits que la mayoría guarda, se han convertido en una patología de Diógenes tecnológica, que se ve multiplicada con el virus de la copia de seguridad.

Murphy diría que si haces copia de seguridad, la vas a necesitar. Y si no la haces, pues no. Ese cabrón de Murphy podría haber sido un poco más explicito, dar algo mas de información, algo tal que... Murphy diría que si haces copias de seguridad de tus bits zombis porque tienes miedo a sufrir una desgracia, te van a reventar la puerta, entrar en casa, robarte los discos duros y ya puestos te van a birlar todo lo que entre dentro de una maleta y sea vendible en el EBay. Y no contento con todo eso, perderás tiempo y dinero en pelearte con tu agente de seguro (zombi) hasta sentirte estafado y abandonado.

"Madre, mañana voy a casa a recoger la carcasa aquella azul (disco duro lleno de bits zombies) que te deje hace unas semanas"

"Muy bien hijo, ¿que quieres para comer?"

Fueron duros momentos hasta que pude tener entre manos la carcasa azul para volver a replicar bits zombis, hasta que pude contaminar otro disco duro con carpetas como “Julio 2010”, “Oporto 2012” … hasta que no enterré en la oscuridad de las carpetas archivos como “DSC8312” o “DSC8523”.


A estas alturas de la disertación de los bits zombis me gustaría contar con la opinión de René, pero como de todos los que se han ido, hasta ahora nadie ha vuelto del mas allá, me tendré que conformar con dejar lo que fue un descarte de Castells , una excusa para escribir la entrada, ¿o fue al revés?


viernes, 9 de noviembre de 2012

Castells

La humanidad siempre ha tenido la necesidad de proyectarse hacia arriba, ya sea en el plano espiritual como en el material a través de diferentes expresiones culturales e ingenios de todo tipo. Una de las que me parece más fascinante ya sea por proximidad cultural y geográfica son las torres humanas llamadas Castellers (Castillos). Estas construcciones humanas levantadas con el esfuerzo de un conjunto de personas pueden extrapolarse metafóricamente a la construcción y desarrollo de una sociedad moderna actual. En estas estructuras humanas encontramos ciertos elementos que de manera simbólica tienen su paralelismo en la sociedad, como la base llamada "Piña" que refuerza la construcción y le da apoyo, la base y el tronco por el que van subiendo los integrantes de los pisos, y, finalmente el "enxaneta" la labor del cual es llegar hasta arriba del todo y coronar el castillo que es uno de los objetivos comunes a alcanzar, si consiguen desmontarlo sin que la estructura se derrumbe el éxito es total.


Para que el "enxaneta" pueda alzar el brazo en la cumbre es necesario que todos y cada uno de los que están debajo aporten su máximo esfuerzo, concentración y sentido de equipo para alcanzar el objetivo propuesto. También es necesario por parte de los integrantes tener un cierto grado de confianza y compromiso para alcanzar el objetivo común, y como no, generosidad, para ayudar al que le cuesta subir sin pedir nada a cambio. En estos grupos de Castellers (Creadores de castillos) se puede ver a primera vista una gran integración social, encontramos a personas de todas las edades, hombre y mujeres de diferentes religiones y posición social, un punto que supuestamente seria lo ideal en cualquier sociedad moderna actual, pero creo que hay en nuestra estructura social un exceso de "enxanetas" gordos y opulentos ansiosos de estar en la cima que aplastan toda la estructura y no la dejan crecer. Los Castellers son un ejemplo vivo de esfuerzo y trabajo en equipo, pero por lo que vemos en nuestra sociedad, las altas finanzas y concretamente en la política, los ciudadanos difícilmente pasaremos de la base. Aunque hay muchos que sí aportan su esfuerzo y contribuyen a que vayamos avanzando poco a poco en la construcción de la sociedad.


Texto: Xavier Sánchez.
Fotos: Carlos Bueno, Xavier Sánchez.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Igor


Igor Stravinsky 1882-1971 fue un genio. Su dedicación a la música era total, con jornadas longevas desde la mañana a la media noche todos los días de la semana.

Intrínsecamente excéntrico, su estudio de trabajo era un perfecto orden, con el lujo de un diván para tomarse un receso. No soportaba que nadie le escuchase mientras componía y no era capaz de dormir sin algo de luz.

Igor, obsesionado con su salud, asiduo de la medicina y fagocitador de pastillas, hizo extirparse el apéndice junto al de sus vástagos después de que su hijo mayor fuese operado de urgencia por apendicitis.

Nació en la URSS y murió en New York, su primera esposa fue su prima y se rumorea que tuvo encuentros amorosos con Coco Chanel.

Existe un fina línea que separa al genio del freak... del raro, extraño, estrafalario, extravagante, exótico, misterioso, fanático, grotesco, ridículo, irrisorio, burlesco, demente, maniático, chalado, lunático, loco... es la línea del éxito.




Place Igor Stravinsky, Paris.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Celebraciones



Pese a los malos tiempos que corren, el latir de la vida no cesa en absoluto.

Los amigos cumplen sus 40's, los abuelos celebran sus bodas de oro y los bebés
no dejan de venir  a este mundo inundando nuestras vidas de alegría y esperanza.


             

Recordaré toda mi vida el último día de Reyes cuando mi hermana me acercó una pequeña cajita dorada con un sobre dentro presentándome a mi futuro sobrino, el mejor regalo que le  pueden hacer a un hermano.




 Así pues, alzando la copa rebosante de optimismo y esperanza brindo a la salud de todos.





viernes, 20 de julio de 2012

Citadelle



Toca el momento de pausa, es el momento ausente, de abstracción, de oler el lugar, las piedras, la arena y el mar, de recordar lo leído y de viajar en el tiempo.

Miro al mar, dos barcos se acercan lentamente, Ingleses y Corsarios van a negociar. Los primeros quieren acceder al canal, reponer fuerzas, recoger víveres y descansar. A los segundos solo les interesa el dinero, para ellos, para sus armadores y para la corona. 

[...]

Apretados por las calles, artesanos, mercaderes, bodegueros... cuanto bullicio, que pasa? a donde van?

- Jacques Cartier va a partir señor!

Dos barcos y un nuevo mundo por explorar al otro lado del mar; la gente aupa a los valientes, fruta, vino, flores; van a zarpar, más de cincuenta hombres astronautas de mar.

[...]

Y ese zumbido? viene del cielo... gritos, prisas, miedo y mas gritos... son aviones americanos !! La ciudadela esta en sitio, y parece que lleva mucho tiempo, miro hacia ella, derruida, casi escombros. La defensa esta en marcha, los cascos alemanes siguen con prisas y sus posiciones artilladas escupen fuego al cielo buscando cazar.

Sé que de aquí unos siglos, alguien se parará, justo aquí, tomará aire profundamente y dará un vistazo atrás, oliendo las piedras, la arena y el mar.





Saint-Malo, Francia
8 Agosto del 2010

miércoles, 20 de junio de 2012

Seleccionando

No, este mozo no está preparando la Selectividad, esas pruebas que en base a su porcentaje de aprobados no parecen seleccionar nada. Habrá que llamarlas Clasificatorias, puesto que su propósito parece ser dividir a los futuros universitarios en dos categorías: los que estudian lo que quieren y los que estudian lo que pueden. Y eso que en España hay universidades en casi cualquier unidad territorial que le permite a un político crear una.


Y eso es lo que está haciendo nuestro mozo: intentar que sus notas sean suficientemente altas para que, llegado el momento de decidir, sea su vocación, sus intereses o cualquier otra consideración personal las que le lleven hasta esa actividad de la que, si todo va bien, vivirá el resto de sus días, y no toda una serie de reglas administrativas derivadas en muchos casos del conformismo o incapacidad de los gestores. Tensión, amargura y esfuerzo que e añaden al trabajo intelectual en pleno periodo de su maduración como persona.

domingo, 10 de junio de 2012

Una mañana en el cine




Son las 8 de la mañana y las bocas del metro de Rambla Catalunya se tragan a los últimos rezagados de la fiesta nocturna.  A lo lejos veo una figura de negro con sombrero en una pose extraña. El Maestro ya está trabajando, aprovecha el último hueco que hay en la acera antes de que una furgoneta de reparto aparque para hacer una foto de la entrada del cine.

Después de un saludo y un fuerte abrazo me enseña la foto que acaba de conseguir… el listón está muy alto ya desde el principio, una foto irrepetible, llegamos tarde.
Poco a poco  va apareciendo el resto del grupo, grandes mochilas, trípodes enormes, caras de sueño y alegría por vernos de nuevo para hacer de las nuestras.

Tomamos un café y poca cosa más, hay que ir a por faena, el cine ha abierto las puertas y Antonio el operador de proyección ya debe estar trabajando. Entramos dentro y al cabo de un rato nos avisan que podemos subir por una escalera estrecha y empinada que nos lleva a la sala de proyectores..

De repente la sensación  de glamour que nos brindaba la entrada principal del cine desaparece y en su lugar nos encontramos con una sala más bien pequeña y abarrotada de maquinaria, cables, proyectores y otros enseres mal iluminados por una tenue luz que proviene de pequeñas bombillas de 8 vatios como mucho.




Poco a poco va calando la magia del lugar y nos vamos dando cuenta de la complejidad fotográfica del ambiente, poquísimo espacio y escasez de luz, los trípodes casi entrechocando los unos con los otros,  además, los destellos de flash están prohibidos para no molestar a los espectadores de la sala así que el Maestro decide sacarse un as de la manga y iluminarnos la escena con un potente proyector que se saca de la chistera.

Después de conseguir domar el poderoso haz de luz seguimos con lo nuestro, las horas pasan volando y donde en un principio no veíamos ningún tema interesante ahora las formas y texturas parecen fluir mientras Antonio nos va explicando su oficio. Parece que su narración se va hilvanando con las imàgenes que conseguimos tomar.

Se nos hace tarde y Antonio tiene que poner en marcha los proyectores de la sala inferior, nada interesante comparado con la maquinaria antigua con sus formas redondeadas y sutiles, nos despedimos de Antonio con la promesa de regalarle nuestras mejores fotos, él desparece escaleras arriba donde aún, la magia del cine sigue dando vueltas con su sonido particular.



lunes, 14 de mayo de 2012

Ángel Herreros: Tarjetas de memoria.



Hablando no hace mucho con un amigo en un blog de Internet (la amistad en un medio tan insólito como Internet, un fenómeno que merecería ser estudiado), recordábamos aquellas cajas de hojadelata de determinada marca de cacao, donde iban a parar todas las fotos de familia y las postales que los aventureros de la época mandaban desde sitios tan fascinantes - al menos entonces, y supongo que debido a la ensoñación infantil de la época- como Benalmádena, Gandía, Benidorm, Las Cuevas del Drach en Mallorca…, el summun de lo exótico. Y las reacciones que provocaba su visionado varias décadas después. 

 De tal modo que me dispuse a buscar la famosa lata de cacao y pasar un buen rato mirando aquellos documentos que de algún modo ponen el prólogo a tus propias vivencias y a las de tu mujer –porque sí, al final todo me mezcla-. 

 Lo clásico: la mili de tu padre, la de tu suegro, las distintas bodas, bautizos y comuniones… etc , hasta que vuelvo a ver una foto que siempre me ha llamado mucho la atención, una foto que debe datar de los primeros años setenta, y que la he considerado un genuino, aunque algo cutre, modo explicativo de algunos de los comportamientos de la época. 

 Durante las Fiestas Patronales – otra cosa a investigar- en un pueblo de Castilla, una imagen refleja el momento en que el campeón de una carrera de burros “posa” con un más bien pírrico trofeo, y a falta de acontecimientos de más interés, a su alrededor se arremolinan algunos personajes curiosos. A saber; 

 Desde luego lo que más llama la atención son las “misses” y su uniformidad casi carmelita: el mismo peinado, el mismo tipo de gafas, el mismo vestido (y de exactamente la misma altura, encima de las rodillas). Una de ellas, tal vez la más audaz, lleva un vestido de paramecios, y además esboza lo más parecido a una sonrisa –ya digo que parece la más audaz-. La verdad, cuesta trabajo pensar el motivo por el cual otras chicas no fueron elegidas para tamaño honor. 

 Supongo que entonces esa manera de vestirse para las fiestas fuese una tendencia, pero para ser tendencia harían al menos falta un grupo de personas, y que un grupo de personas decidieran salir de ese modo a la calle…, sorprende. Casi tanto como la camisa post ye-ye –a juego con el tupé- que lleva el señor de la derecha, y que se la debió de poner ese día por alguna especie de solidaridad rural. 

 El campeón… Como ya hemos comentado más arriba, posa de lo más orgulloso con su trofeo ciertamente chuchurrío, ¡tanto esfuerzo para tan poco!. 

 La escena tiene como fondo casual la lona de la Tómbola Marines, una de las pocas atracciones de aquellos años mucho antes de que cualquier evento fuese “esponsorizado”. También junto a la lona se ve una de las pocas pintadas autorizadas de aquellos años y que fueron tan populares, al menos en aquellos pueblos castellanos: ¡Vivan los quintos del 64!. Total… ¡que más da!. 

 Supongo que a varias décadas vista, la contemplación de esta imagen nos hace sonreír sin ningún disimulo, pero debemos tener en cuenta, y creo que no me equivoco, por mucho que nos sorprenda, y es que a pesar de todo, esos personajes de la foto…¡Somos nosotros!.

sábado, 12 de mayo de 2012

Veinticinco años

Veinticinco años, un cuarto de siglo, toda una vida. Toda una vida porque algo nuevo comenzó ese día en que ambos decidieron compartir su futuro. Dos nuevas vidas que comenzaron y, en su momento, dieron lugar en el mundo a dos más. 



Dos y dos son cuatro, pero no para siempre en el mundo de las personas. Nuevos ciclos de unión y creación descompondrán el resultado en aún más elementos, aunque cada vez menos unidos. Pero en ese constante flujo de la vida hay cosas que no cambian, al igual que el ir y venir de las olas o el movimiento de las nubes no cambia un paisaje. Es una cuestión de que  mantenga lo esencial mientras varíe lo accesorio.

viernes, 27 de abril de 2012

En la piel del otro

8:44h llegada puntual del viaje, vía numero seis, una maleta azul y bolsa negra a la espalda. Después de escalar hacia el exterior, me esperaba el bullicio, las prisas, cientos de personas en la gran estación; Unos que llegan, otros marchan, otros trasbordan y otros impacientes por ver a sus seres queridos; Todos ajenos a mis pensamientos durante estos días.

El cuerpo me pide un café y caminando hasta casa encontré un modesto bar; Ya sentado y después de medio sorbo miro a mi alrededor.

En la barra, un único hombre sentado en el taburete, encorvado, con la chaqueta puesta, y lo que parece ser otra copa de vino, mirando a lado y lado con la mirada del observado. A mi izquierda, en una mesa de cuatro, una señora de edad, de la que nadie se fija en la calle, contando cuidadosamente sus monedas en la mesa. Hacia el otro lado, lo que parece ser una estudiante, repasando apuntes a última hora y en otra mesa un adulto, compulsivo redactor de mensajes con su móvil; Me trasmite ansiedad.

Uno con diez; El camarero ni siquiera me mira a la cara, llego a la puerta, tomo aire, miro a la señora en que casi nadie se fija, ahora con mirada resignada; Abro y los dejo atrás.



domingo, 15 de abril de 2012

156 céntimos

Padre, vamos a echar gasolina. Son solo cinco minutos, llegamos a tiempo de ver el partido; Calle a la derecha y dos a la izquierda, miro hacia arriba, busco los precios, Súper 95 sin plomo, 156 céntimos coma no me importa.

Me dirijo a la ventanilla, por el largo pasillo me enfrento al marketing del colesterol a diestra y siniestra; Veinte euros en el poste número dos; Tenemos una oferta de Hamburguesas dos por uno; No; Salen muy bien; No; Un boleto de lotería para mañana?; No;

Manguera en mano, hasta el final, 12 litros coma no me importa; Hijo, las procesiones llevan gasolina? - Sonrisa cómplice entre ambos -

Liberalización y libre competencia; Cada vez más pobres y con la cuerda más tensa, música maestro!




lunes, 2 de abril de 2012

Xavier Sanchez: Ver y mirar es diferente.


Algunas veces me descubro a mi mismo observando con profundidad los rostros de las personas que se cruzan conmigo en este ancho mundo.  Procuro grabar esa imagen en mi memoria a corto plazo (a muy corto plazo, para eso inventaron la fotografía), e intento analizar y elucubrar algo de la persona  que emite  esa expresión, la mayoría de las veces anodina y críptica como un muro de granito, como la que nos mostraría un graffiti común hecho con una plantilla estándar.

Otras veces ese muro se resquebraja y se cuela alguna expresión interesante. Es en esos momentos que maldigo por no llevar la cámara encima, ¿porqué no han inventado aún un implante cerebral que permita hacer fotos con los ojos y mandarlas al “guatsap” en menos de un segundo?, menudo estrés, !que horror¡ , prefiero arrastrar mi pesada cámara y hacer ruido, quiero aprender a enfrentarme a la humanidad, de buen rollo claro!!, conocer, interactuar, no solo mirar.

A veces hay suerte y el momento justo te captura a ti en vez de tú a él, otras veces lo persigues y no hay manera, se escapa sin remedio,  aunque siempre es interesante antes de descartar un fotograma analizarlo detalladamente porqué te puedes llevar una grata sorpresa. Es el caso de la fotografía que os presento, la expresión de un trabajador en una barcaza de Venecia se ha colado por el obturador, la mirada perdida en un pensamiento de preocupación y la promesa de un día duro de trabajo en esta vida de futuro incierto.

Xavier Sánchez.


martes, 27 de marzo de 2012

¿Crisis? ¿Qué crisis?


Cuando llegué a la adolescencia había crisis. El país, afortunadamente, estaba saltando por los aires. Durante aquellos años, algunas de las mentes más lúcidas de mi generación no lograron salir adelante. La falta de perspectivas, la heroina y el SIDA se los llevaron por delante. Todas aquellas ideas de contracultura y marxismo se esfumaron. Y el Travolta de la Fiebre de un Sábado Noche sustituyó al Peter Fonda de Easy Rider. Cambiamos libertad por acomodación. Y así hemos ido tirando estos últimos veinte años.
Ahora, el SIDA es una enfermedad crónica y la heroína está pasada de moda. Seguimos sin falta de perspectivas, pero la crisis está pegando fuerte. Y el acomodo nos ha llevado a la falta de ideas para salir adelante. El Papa acaba de decir que el marxismo ha fracasado. Tiene razón a medias. En la lucha de clases, hay unos que van ganando.


domingo, 18 de marzo de 2012

¿Por qué tardaste tanto?


Sobre las dos de la madrugada, Laura estaba muy preocupada. Juan avisó que saldría tarde del trabajo. Pero eso fue a las ocho de la tarde. A medianoche le llamó al móvil, pero estaba apagado o fuera de cobertura. En la oficina nadie contestaba. Lo intentó de nuevo a la una. Nada. Imposible comunicar con su marido.
Volaron los castillos: ¿había tenido un accidente? ¿tal vez estaba con otra mujer? Llamó a uno de sus compañeros de trabajo. Se había ido antes que el.
Fumó, bebió un par de cervezas, intentó ver la televisión, acostarse…
Cerca de las tres escuchó el inconfundible ruido del motor acercándose por la calle.




Salió sobre las doce de la oficina. En la autopista pinchó una rueda y no llevaba la de recambio. Una grua, que tardó mucho, le llevó a un taller de 24 horas. Tuvo que cambiar dos ruedas y comprar una tercera, por si acaso. La broma le había costado un pastón.
Laura le abrazo, ya relajada de tanta tensión. Cariñosamente, le beso. Al acariciarle la nuca observó que la corbata estaba por encima del cuello de la camisa. ¿Y eso?

viernes, 16 de marzo de 2012

Luis Pugnaire: Vida alrededor


Si se tiene 5 años y se escucha por prescripción facultativa el consejo –o condena- a no malgastar el poco resto visual que tienes, con actividades que únicamente están reservadas para aquellos sin esa tara física, puedes hacer dos cosas: y la que yo escogí fue atrincherarme en el pensamiento de que hay personas mayores que no tienen idea de lo que dicen.
Y no se si fue por causa de aquel momento, y en consecuencia por testarudez de no querer reconocer la realidad; pero lo cierto es que sin intención de demostrar nada a nadie, mis juegos, mis aficiones, mis deseos, se encaminaban inexorablemente por todo lo prohibido para mis ojos. Unos ojos, que según el galeno se apagarían muy pronto.
42 años después aun no se ha cumplido la profecía del facultativo… Cierto es, que si hiciéramos un símil de estos mis ojos con una cámara fotográfica, podríamos hablar de un ISO fijo de 6400, de unas lentes rayadas y con manchas, donde no va ni el zoom ni el angular. Únicamente de vez en cuando, el macro. Y desde luego el SAT se desentiende…




lunes, 12 de marzo de 2012

La chica del anuncio



Imagínense que puedo escoger un cuerpo. 
Puedo ser esa chica bella del cartel. Con una vida glamourosa. Cargada de éxito y dinero. El centro de las miradas ahí donde va. 
O puedo ser algún miembro de una familia normal. Con el dinero para llegar justo a fin de mes. O no llegar. Un hombre, una mujer y un par de hijos. Una hipoteca y el seguro de vida. No parece una opción demasiado atractiva.
Pero la chica guapísima no deja de mirar a esa familia tan ocupada en buscar el chupete del bebé.
No hay envidia en su mirada. Es simple complicidad. También forma parte de una familia con algún crio por en medio. Paga su hipoteca y le cuesta llegar a fin de mes. 
Todos estamos en el mismo jodido barco.
¿Que cuerpo debo escoger?

jueves, 1 de marzo de 2012

Carlos Bueno: Expectación

Seguramente un publicista nos diría que una de las cosas más difíciles de su trabajo es captar la atención, conseguir interés, que el interés se extienda y así alcanzar la máxima audiencia posible.

Es inevitable que pensando en captar la atención me venga a la memoria aquel antiguo programa precursor de mucha farándula de hoy en día, la máquina de la verdad, dirigido por el ya fallecido Julián Lago. Durante el transcurso del programa, se dirigía al personaje auditado y le realizaba la pregunta entorno a la que giraba todo el programa. Con la pregunta formulada, dirigía su antención a la cámara y mirando a los espectadores fijamente decía, "pero no responda ahora, hágalo después de la publicidad"

No se si este teatro era importado de un formato americano, no se si fue producto de la improvisación, no se cual fue el origen, pero recuerdo que fue una frase bastante popular en aquel tiempo que cumplía su objetivo, captar nuestra atención y generar interés.

Precisamente interés fue lo que un pequeño asiático consiguió captar en la calle, hipnotizando a más de un centenar de personas, con el solo hecho de pintarse de blanco...¿o fue el tanga?