jueves, 12 de julio de 2012

La felicidad, un análisis de campo.


18:30 Después de quince quilómetros de marcha y mientras me regalaba una ducha recordé que Yuri y Natasha regresaban al día siguiente a Moscú desde su retiro en Oporto. Sería fantástico! pero...400 km, o una bonita puesta de sol en el Duero; tres horas y media en el coche, o un oporto tawny en mi querido Majestic; cien euros, o una anodina velada como alternativa...el agua seguía corriendo y...qué diablos! Tenía que ir...aposté por Yuri, Natasha, mi cena con puesta de sol, el café Majestic y un brindis aventurero.





19:30 Después de pasar la frontera y mientras buscaba la A3 para poner rumbo directo y a toda máquina hacia Oporto, me encontré con una creciente sensación de felicidad y recordé una fórmula que había descubierto recientemente. Vaya! En un numerador dominado  por unas emociones que tomaban el control, la sensación de satisfacción social unida a mi reproducción anticipada del encuentro y a todos los detalles que lo iban a rodear estaban construyendo una burbuja llena de felices descargas. Resulta que la fórmula no era descabellada y estaba funcionando a la perfección.
21:15 Los tres en el Majestic compartiendo risas, ocurrencias y vivencias. Luego descenso hacia el río para escoger nuestra cena y seguir con la tertulia. Recuerdo que salió a relucir de nuevo la fórmula a raíz de un pequeño debate sobre la intuición. También recuerdo que fascinado por la certeza que había demostrado ese día, renuncié a mis atribuciones esotéricas  intuitivas de buen piscis en beneficio de unas emociones que aprenden de la experiencia.



00:20 Una vez saboteado de forma involuntaria el plan fadista que tenían Yuri y Natasha comenzamos un inevitable paseo por la orilla del río hacia el puente Don Luis I, otro de mis objetos de deseo. Todo discurría tal y como las matemáticas me habían mostrado que debía ocurrir.

00:30 Aledaños del puente y de repente primeras exclamaciones de miedo y sorpresa. Un pequeño grito detrás de mi, varios suspiros a mi lado, murmullos in crescendo...cuando acierto a comprender que algo raro sucede y miro alrededor sólo consigo ver gente que  mira asombrada hacia el cielo. Pero qué diablos!  Un individuo encaramado a la estructura metálica del puente asciende sin pausa sus 62 metros de altura. Un pequeño resbalón congela el tiempo y dispara los gritos de angustia de todos nosotros, los espectadores; un impulso y de nuevo hacia arriba.



01:00 La policía ya ha cortado la circulación de barcos, coches y metro y una unidad de buzos se prepara para intervenir. Mientras, nuestro hombre se detiene y se asoma con solemnidad al vacío. Fascinado me preparo para asistir a la reproducción de una tragedia al estilo de la Plaza Syntagma. El azar me va a proporcionar una demostración en directo de cómo funciona el denominador de la fórmula de la felicidad. Un poder político oscuro que inquieta y asusta a las personas asociado al estrés económico del presente y al miedo al futuro ha acabado por hacer que ese cerebro pierda el control sobre los acontecimientos y sumido en una profunda depresión se prepare para despedirse con una última zambullida en el Duero.  Tragedia y épica a raudales, una buena página para la Historia esta vez escrita en clave portuguesa.
01:15 Lo siento, se rompió el hechizo. Asisto atónito a cómo nuestro héroe desde la altura empieza a saludar y a aplaudir; incluso emula un solo de guitarra para su público antes de continuar la escalada. Cabrón! No era una víctima del denominador de la fórmula. Igual que yo, estaba avanzando por el camino de la felicidad, estaba usando las mismas variables...pero qué magnitud! vaya intensidad! No pude dejar de pensar, enfurruñado, que había dejado mis 400 kilómetros de aventura horizontal en una cagarruta que apenas se distinguiría desde lo alto del Don Luis I. A tus pies compañero! pero no voy a esperar a que el público pida un bis.



04:00 En fin, buenas noches y felices sueños!


05:37 (En plena fase R.E.M.) Amigos, aquí tenéis la fórmula, paladeadla, sabe a oporto tawny.


Óscar Aparicio Fernández

1 comentario:

  1. Muy bueno el relato Oscar, !como cambian las tornas! las fotos también espléndidas.
    Saludos.

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