martes, 15 de mayo de 2012

Isabelle Gutton & Riki Andrés: Autorretratando


Cuando me retrato, me fragmento.
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Me desdoblo en el espacio. Detrás de la cámara, yo. En la imagen, también yo. Ése que decido mostrar, soy yo.
También me triplico. En el tiempo. Estoy en el futuro proyectado al pensar mi imagen. Estoy en el presente fugaz del acto. Estoy en el pasado fijado del testimonio gráfico.
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Cuando me retrato, me reúno.
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Soy yo en el instante capturado y soy yo en la imagen perenne. Soy yo, futuro testigo de un pasado en constante realización. Soy quien decide cómo y cuándo. Soy la voluntad, la mirada, el actor, el modelo, el objeto. La fotografía se convierte en la intersección en la que mi yo fragmentado, separado, descuartizado por sus tres tiempos se enfrenta a sus dobles, en una vertiginosa multiplicación.
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Cuando me retrato, me multiplico.
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Obsesión de cristalizar la esencia del momento. Guiño recíproco del observador y del observado, competición de la acción y de la pasividad, convergencia de pasado, presente, futuro y del tiempo cíclico de la obsesión.
Búsqueda esencialmente individual, necesidad de afirmar mi existencia en el mundo a la vez que necesidad de representar el mundo, de controlarlo, de definir mi presencia.
Búsqueda que sólo me satisface durante su realización, contenida en el clic del obturador. En este preciso instante, experimento la plenitud. Consigo, por una fracción de segundo, la representación atemporal de mi yo completo y complejo.
Una búsqueda condenada a la repetición obsesiva de una imagen que es, cada vez, ni exactamente la misma, ni exactamente otra, en un intento desesperado de apropiarme mi identidad y mi tiempo.
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Cuando me retrato me desvanezco.
Cuando me retrato permanezco.
Eso sí: envejeciendo.


Isabelle Gutton & Riki Andrés

6 comentarios:

  1. Interesante ejercicio de narcisismo... saludos cordiales.

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  2. Riki & Isabelle hay un pequeño detalle que no se me va de la cabeza. Me encanta la entrada, el texto y sus fotos...todo genial. Pero el "Eso sí: envejeciendo" creo que afea bastante el final al romper por completo con el ritmo del texto...me da la impresión de que no pertenece al resto del texto. Por lo demás, me ha encantado. Dile a Isabel que chapeau! :-p Un abrazote

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  3. Me encanta el texto y, si los tíos no me dieran repelús, también me gustarían las fotos. Eso sí, la constante aparición de la palabra "yo" me ha recordado al memorable personaje Pelayo de la obra maestra de la cinematografía española "El alucinante mundo de Borjamari y Pocholo", piedra de toque de todo nuevo realizador, interpretado por el gran Willy Toledo.

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  4. Estimados bloggeros,

    No os conozco mucho, sólo de oídas y por las entradas que veo publicadas por aquí. Por cierto, que la iniciativo texto + imagen me parece de las más fecundas.
    Así que hoy, sobrando unos minutos, paso a ver que es lo que se cuece por aquí y en nuestra entrada... 3 comentarios!!! Algo habrá que contestar...
    Rafael: Narcisismo...firmado por dos! Efectivamente, fue un ejercicio interesante ;) Saludos cordiales también.
    Oscar: concuerdas con Riki, a quien tampoco le convencía el "Eso sí: envejeciendo". He tenido que batallar con él para mantenerlo. Explico la razón: después de una reflexión que unos verán lírico-conceptual y otros verán pedante (lo dejo a vuestra elección, yo misma estoy dudando), quería un final abrupto para significar una desmitificación, un retorno a cierto prosaísmo cruel. Tu comentario me sabe bien, porque quería conseguir un efecto de extrañeza, de cambio. Y la noción de fealdad agrada a la modernidad... :D Gracias por dar acogida a nuestra colaboración
    Rodolfo: Nada de momento, hasta ver la peli... Gracias por la sugerencia.

    Saludos a todos. Seguir así de bien (y sí, os haré visita más a menudo de ahora en adelante)

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    Respuestas
    1. Isabelle, un gran placer. Cuando veas la peli es cuando te acordarás de mí ;-D

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  5. A mí las fotos me dicen tanto como si hubieran sido hechas con la cámara de un móvil.
    La típica autofoto de baño, sólo que con una buena réflex.

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