martes, 10 de abril de 2012

Prohibido disparar!!!


Tengo la impresión de que usar un arma de juguete empieza a estar muy mal visto. Las consecuencias que tiene para la sociedad disparar esa escopeta durante una tarde de juegos puede ser causa de violentísimas discusiones que muchas veces finalizan con la receta de algún genérico por parte de un médico sin título. Y eso sin reparar en pequeños detalles como los lazos que crearon con sus amigos, o que ninguna princesa tuvo que ser rescatada, o que formaron un grupo con un código de respeto, o que disfrutaron de un sano ejercicio físico, o que rieron, discutieron, gritaron, se enfadaron, lloraron, volvieron a reír e incluso merendaron.

¿Y el resto de días? El martes se centraron en la elaboración de suculentas recetas culinarias de base arenosa; el miércoles intercambiaron los juegos de sus Nintendo DS y los alternaron con un poco de escondite inglés y una mariola; el jueves amaneció nublado y frío y Phineas y Pherb amenizaron una tarde de sofá; el viernes coincidieron de nuevo en la piscina y después de la hora de natación aun tuvieron tiempo para correr en su parque favorito. Se despidieron con la promesa de contarse las novedades el lunes a la entrada del cole. Ahora en sábado le he perdido la pista a dos de ellos, pero sé de una que va a pasar un día en el que que cabe de todo: ver la televisión, pasear o explorar como dice ella, leer, jugar y acabar cenando con unos amigos. Eso sí, el domingo viene flojo, sólo habrá cine y si hay apetito quizás caiga una hamburguesa en McDonalds. Hasta es posible que tengamos que aburrirnos un poco.

Mientras, otros se dedicarán a enterrar las Nintendo en fosas comunes, a prohibir la venta de pistolas de juguete aunque sean de uso playero, a convertir las parrillas de televisión en documentales sobre nuestros orígenes y tradiciones, a quemar esas  cocinitas y vajillas de colorines o a nacionalizar los McDonalds para no ofender al vacuno destinado a convertirse en hamburguesa. Hasta ahí podrían pasar por meros defensores del "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero no pocas veces el tema va más allá y acaban convertidos en expertos reguladores de palabra fácil y tajante. Qué envidia! El día que tengan hijos lo tienen "chupao"! Y yo a  seguir buscando mi equilibrio perfecto, y digo "mi" porque en este caso hay que pagar la exclusividad de la marca; el genérico no basta.

Aun así, estoy seguro de que la escopeta de la foto no la va a convertir en una asesina en serie.
Hasta aquí llegaba el texto original, pero nuevos acontecimientos y pesquisas me han obligado a continuar un poco más.
Tengo que corregir un defecto que me han señalado muy acertadamente después del domingo. Había dicho que "en algún momento era posible que nos tuviésemos que aburrir un poco". No es correcto; ella va a tener que aprender a aburrirse sola. Hay un exceso de dependencia de la actividad continua  y si quiere mantener ese ritmo también a veces va a tener que aprender a buscarse la vida para seguir pasándolo bien; y si no...a conocer el aburrimiento, que también es constructivo.
Tomar decisiones implica asumir errores, y eso tiene mucho más valor que lo que viene del que nunca ha tenido que corregir nada. El consejo, es evidente, me lo dio una madre.
Esta vez el lunes empieza con una de indios y vaqueros. Las circunstancias decidirán si en el parque o en la Nintendo...y si cocinarán o guerrearán.


Óscar Aparicio

5 comentarios:

  1. Sinceramente a mi también me parece una toteria,mientras no seas Marichalar y le des una de perdigones para enseñarla a matar de verdad

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  2. Cuantos de nosotros hemos pasado nuestra infancia entre pistola de juguete y no por eso nos hemos convertido en seres violentos y agresivos.

    Me ha llamado mucho más la atención la segunda parte de tu artículo:
    "Tomar decisiones implica asumir errores, y eso tiene mucho más valor que lo que viene del que nunca ha tenido que corregir nada."
    De esa toma de deciciones temprana, de ese buscarse la vida para no aburrise o saber aprender del tiempo "perdido" en hacerlo, es algo que sí he echado de menos en la infancia de muchos de nosotros.

    Que vivan los juegos prohibidos!

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  3. Como si los malos no se merecieran un tiro de vez en cuando...

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  4. Como no podía ser de otro modo, disiento de vuestros comentarios bélicos. En mi casa paterna nunca hubo armas, salvo el hacha con el que partíamos la leña; y en la paterna de mis hijos tampoco.
    Las armas de fuego están fabricadas para matar. Se hiere por error.
    Y también dicen que las armas las carga el diablo, y sino que se lo pregunten a los Borbones.
    Nunca entendí muy bien el jugar a matar a tus enemigos, que en realidad eran tus mejores amigos. Un 18 de julio comenzaron con ese juego y mira como acabaron. Mucho mejor jugar a las médicas y enfermeros. O en su defecto a saltar a la comba. O también a robar, perdón, coger prestadas, manzanas, peras o cerezas de los árboles del vecino.
    Salud(os)

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  5. Y a que no se han convertido en ladrones a pesar de haber cogido prestadas las manzanas del vecino? :-P

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