domingo, 1 de abril de 2012

Ana Martinez Giner: Preludio



La impotencia es una sensación terrible.

29 de marzo, día de huelga general.
Por la mañana acudí a trabajar. A la empresa dónde llevo 14 años haciéndolo y que cerrará sus puertas dentro de tres semanas. 

Podéis imaginar algún que otro comentario “si tu no vas a la huelga, que no tienes nada que perder, que vergüenza”...
Pues sí creo que tenía algo que perder, perder la oportunidad de trabajar un día más, mientras pueda hacerlo. Tanta gente está necesitada de ello, desesperada por no poder ser productivo, que hubiese sido una gran pérdida.  Media huelga a la japonesa.

Que nadie se confunda, no estoy de acuerdo con la reforma laboral en gran medida. No soy de derechas, pero hace tiempo que dejé de ser también de falsas izquierdas. Aun así voto. Aunque piense que ninguno de los “grandes” partidos que tienen el poder en sus manos, se ha preocupado de proteger al pequeño empresario ante las dificultades. Ninguno se ha preocupado de que los que han estafado, los que han hundido la economía del país (a la crisis mundial pertenecemos muchos países), paguen por ello o devuelvan lo que ha robado. 

Dejan que el que no tiene trabajo se hunda en desidia. Es mejor seguir exprimiendo al que trabaja. Al pequeño empresario, al trabajador autónomo y también al que trabaja por cuenta ajena, cada uno intentando valorarse más con su esfuerzo y esforzándose más para seguir siendo valorado. Y vivir de ello. Cada uno con sus mayores o menores pretensiones, pero todos al fin y al cabo, queriendo trabajar dignamente. 
Es mejor seguir dejando que trabajadores varios se enfrenten entre ellos, así no se enfrentarán a los que realmente les han llevado a esta situación extrema. Nos apedreamos entre nosotros, al que trabaja y al que va a la huelga por igual.

Ahora que me estoy planteando ser autónoma, veo que tampoco me darán ninguna indemnización de 45 días si mi empresa no funciona, nadie me dará una prestación si invierto todo lo que tengo y me va mal, pese a poner todo el empeño. ¿Por qué nadie ha empezado por ahí, para que el que da y tiene trabajo pueda superar sus dificultades en este momento, en lugar de abaratar el despido o empeorar las condiciones laborales? 

Quiero trabajar, quiero crecer,  personalmente y en mi puesto de trabajo, quiero saber a dónde voy. No quiero aceptar una oferta de trabajo que no me permita pagar mi alquiler de 26 metros cuadrados  ni de tener pretensiones para una calidad de vida mejor. ¿Que osadía verdad? Pero voy a hacerlo.

Ya está bien también de quejarse de empleados apalancados cuando a los que les empleaban no les importó formarlos ni facilitar y valorar el esfuerzo por mejorar en su trabajo ¿Porqué toda mi formación para la empresa fue iniciativa propia, fuera de mi horario laboral y en ocasiones, pagada de mi bolsillo? 

Esta tarde  protestaré sin descuento alguno en mi nómina, gracias a una especie de “convenio propio” y a que mi jefe se considera un trabajador más, porque no estoy de acuerdo con la reforma laboral. Porque quiero que las cosas sigan cambiando, porque quiero trabajar por mi cuenta o para otro, por un sueldo que me permita tener una vida digna e independiente y porque quiero que se deje de pensar que mi país es un país de vagos. Porque necesito exigir mejoras y responsabilidades tanto como trabajar.


Ana Martinez Giner








6 comentarios:

  1. Gran entrada, Ana, sincera y valiente.

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  2. Hola Ana.
    Tienes el futuro en tus manos. Y sabes que hacer. Lo tienes casi todo.
    No firmo algunas de las cosas que dices. Creo que si hay que mantener una conciencia de clase. Esta crisis es un ataque a las denominadas clases medias. Un punto y final al "estado del bienestar" al que aspiró la pequeña burguesía aliada, tras la 2ª guerra mundial, con los más desfavorecidos.
    Está claro que se intenta destruir el modelo social europeo.
    Esa pequeña empresa de fotografía que, posiblemente, existe desde hace bastantes años, debe desaparecer. En su lugar, alguna multinacional que atenderá a los clientes de forma menos personalizada e imponiendo sus propios estándares.
    Ocurre en negocios de fotografía y en algo tan distante como las clínicas de odontología, por ejemplo. Finalmente solo son empresas absolutamente desinteresadas por la calidad de sus productos. Solo motivadas por las rentas del capital que puedan conseguir.
    A los profesionales, aquellos que saben hacer alguna cosa, solo hay que darles lo mínimo para que subsistan. Y valorarlos, no por aquello que puedan aportar al bien común. Gratificarlos en función de lo que aporten al beneficio del capital. Y como más lejos estén del control del producto final: Mas alienados. Mejor.
    Aplaudo tu decisión de convertirte en trabajadora autónoma. Tu vales. Pero pocos te van a ayudar.
    Muchos no podrán. Y, a otros, les molestarás.
    Así y todo, adelante

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  3. Bienvenida Ana. Buenas reflexiones... y bien ilustradas por la fotografía.

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  4. "Aunque piense que ninguno de los “grandes” partidos que tienen el poder en sus manos, se ha preocupado de proteger al pequeño empresario ante las dificultades. Ninguno se ha preocupado de que los que han estafado, los que han hundido la economía del país (a la crisis mundial pertenecemos muchos países), paguen por ello o devuelvan lo que ha robado."

    Ahí estoy totalmente de acuerdo contigo. Hay una especie de zona gris donde cierta gente parece que puede hacer lo que quiera con el dinero de los demás.

    Y mucho éxito en tu nuevo proyecto!!! Ya sabes que te deseo lo mejor de lo mejor! Eres valiente, atrevida y, sobretodo, muy muy válida!! Suerte!!

    bsos,

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  5. Son malos tiempos para las ideologías. Hoy se impone el vivir antes que el filosofar, aunque una perspectiva más humana seguro que no perjudicaría.

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  6. Gracias por los comentarios, y por los ánimos.
    Sí que ha llegado el momento de vivir dejándo a un lado ideologías y siendo un poco más egoista.
    Acción es lo que más me pide el cuerpo, porque cómo siga pensando tanto qué es lo que debo hacer o qué es lo correcto, me voy a quedar encarcelada en mis pensamientos.
    Abrazos a todos.

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