domingo, 25 de marzo de 2012

Tres relatos



No salgas de noche. Te esperan, en cualquier sitio, en cualquier esquina, en cualquier café. No salgas de noche, puede pasarte algo, puede atacarte un desconocido que pide fuego, un cigarrillo, unas monedas. No salgas de noche, no salgas sola de noche. No sabes el peligro que acecha a una chica de 17 años de noche. Vuelve a casa, a la seguridad del hogar. Haz palomitas. Pide una pizza. Pero no salgas de noche. La noche es para las hienas, los lobos esteparios, las bestias.

Después de veinticinco años, vuelvo al mismo café. Las mismas personas están sentadas en los mismos sitios. Las mismas bebidas están encima de las mismas mesas. Las mismas sillas y los mismos camareros, con las mismas bandejas metálicas redondas. Es imposible que no haya cambiado algo. Y sin embargo es así, el mismo sitio remedo de hogar, la misma sensación de vacío tras la búsqueda de lo inabarcable.

Una casa incómoda con muebles antiguos y sucios. Un piso frío con antiguos balcones de madera por donde entra el agua y el frío. Nada que comer en el frigorífico, nada que beber en la nevera. Lo mejor es salir, hoy entre semana está todo tranquilo. Si me llevo un libro podré pasar una hora con un cortado en un sitio caliente. Podría llevarme los apuntes de física y repasarlos junto a una coca cola. Hola, qué tal, qué estudias. ¿Cuál es el libro que estás leyendo? ¿Ese acento es de Córdoba? ¿Me puedo sentar aquí?

3 comentarios:

  1. Anda, qué chulo! Me gusta mucho la estructura de los tres párrafos, las tres historias. Se funden muy bien entre ellas y con la foto y consigues dejar una sensación de inquietud y ganas de decirle que se largue de ahí.

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  2. Joe, la verdad es que me mola la estructura de los tres párrafos.

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  3. Lo leí sin saber quién lo firmaba y pensé que era uno de esos cuentos húmedos y oscuros del ourensano. Nunca pensé que sería obra de un biólogo.
    Ne gusta la incertidumbre. Y más el relato alicantino.

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