sábado, 25 de febrero de 2012

Reconciliación


Después de un considerable período oscuro y de abandono, parece que ha vuelto mi simpatía por el disfraz y la charanga. No resulta fácil cuadrar nuestro comportamiento con un mundo que se deshace de su física tradicional y se instala en un caos de difícil comprensión para los no iniciados. Un disfraz es necesario pero no suficiente; tienes que saber vivir al revés y estar preparado para un ritmo que te pone unos muelles incontrolables en los pies. Puedes convertirte en Einstein pero tienes que moverte más rápido que la luz, puedes sentarte en tu trono pero tienes que dirigir la república, puedes ser todo lo que quieras mientras no haces nada de lo que debieras. Si estás dispuesto a encaramarte en el absurdo y a correr mil aventuras junto a él, esto es para ti. Aunque tengo una cierta afinidad con la fantasía, no soy un experto en carnavales. Tengo mis rigideces sociales e incluso danzarinas, pero si consigo transformarme en un primo lejano de Jack Sparrow para discutir de leyes mientras una charanga le arranca sacudidas imprevisibles a mis oxidados huesos, eso significa que aun tengo esperanza. Un aviso para intrépidos navegantes: no vale cualquier mundo para comprender y vivir un carnaval; hay muy pocos en los que puedas encontrar la magia original...uno de los buenos es el "país de las pantallas", allí de donde incluso puede que olvides regresar.



2 comentarios:

  1. Tas finu, ho.
    Cada vez escribes mejor y fotografíes peor.
    (lo último ye pa facer xuegu con los carnavales que vuelven el mundo al revés).

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  2. Muchas gracias ho! Cada vez me gusta más esta mezcla de letras e imágenes! ;-)

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