viernes, 11 de noviembre de 2011

Al otro lado de dos cafés

He decidido reservar diez euros de mi presupuesto para permitirme una mesa y un café en lugares con encanto e historia. Capricho pudiera ser. Me gusta disfrutar de mi café mientras escucho a todos esos personajes históricos que se han sentado allí. Quizás sólo sea una forma discreta de conseguir un buen puñado de autógrafos a precio de ganga y con la consumición incluida. No importa temperatura, aroma, o sabor. Además en el Antiguo Caffé Greco de Roma ahorré un euro.



Por allí cerca también aparecen ofertas de última hora; dos minutos de retrete por noventa céntimos y de regalo un café. De vuelta a la mesa, con el café por trinchera asomas la cabeza y...bebidas, rojo, báscula, amarillo, verduras, azul, moto, verde, futbolín, lila, unicornio, fucsia, Marilyn, morado, Einstein, rosa...diablos que asfixia!!! Todo se mueve alrededor de mi silla naranja oxidado. Un poco de café para abrir los ojos...un poco más...y un fondo de espuma para ver. Pero si todo combina con una armonía imposible! Parecen recuerdos de una vida contada con flashes de colores!

Me sentaré de nuevo a escuchar durante horas al señor Byron o al señor Keats, pero cuando apriete la necesidad me quedará un euro. Diez céntimos de propina para un recuerdo coloreado más.


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